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Un proyecto de reforma laboral que se olvidó de las mujeres

La propuesta incluye modificaciones al régimen de licencias, el cálculo de las indemnizaciones y las modalidades de contratación, entre otras. Desde ELA señalamos nuestra preocupación por el impacto negativo que este proyecto podría tener en las mujeres presentando una nota al Presidente de la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la Nación.

(Buenos Aires – 05 de diciembre de 2017) - El gobierno nacional envió al Congreso de la Nación un paquete de reformas entre las que se incluye una modificación de la Ley de Contrato de Trabajo que regula el empleo privado en relación de dependencia. El extenso proyecto que ingresó por la Cámara de Senadores incluye medidas que tendrían por objetivo promover la regularización del empleo no registrado, crear un fondo de cese laboral y modificar el régimen de empleo privado. El proyecto también impulsa la modificación del régimen de licencias, las modalidades de contratación y el cálculo de las indemnizaciones.

Desde ELA, analizamos el proyecto y señalamos con preocupación el impacto negativo que la reforma podría tener sobre las mujeres e identificamos los puntos más problemáticos, así como posibles medidas reparadoras.

En Argentina, las mujeres enfrentamos múltiples obstáculos en nuestra inserción, permanencia y ascenso en el mercado laboral. En promedio, la brecha salarial entre hombres y mujeres es del 27%. La brecha de género en la tasa de empleo es de 23 puntos, mientras que en la tasa de actividad es de 24. Además, la inserción laboral de las mujeres se encuentra segregada tanto horizontal (siendo mayoritaria su presencia en los sectores de servicios vinculados al cuidado, como salud, educación y trabajo en casas particulares) como verticalmente (con poca presencia en puestos jerárquicos). Las mujeres tienen además una menor cobertura y acceso a la seguridad social.

Estas dificultades aumentan entre aquellas que actualmente cuentan con mayores obstáculos para el acceso equitativo al mercado laboral como las mujeres jóvenes, mujeres con responsabilidades familiares de cuidado, mujeres trans y de la diversidad sexual, mujeres migrantes y de sectores socioeconómicos más bajos. Muchas de estas mujeres se ocupan como trabajadoras de casas particulares, un sector que ha sido expresamente excluido de la reforma.

En este contexto un proyecto que no tiene en cuenta la perspectiva de género y se presenta como neutral, tiene como consecuencia la reproducción y vigorización de las desigualdades entre varones y mujeres.

En lo que respecta al derecho al cuidado, el proyecto incorpora algunas licencias (por adopción y por técnicas de reproducción asistida) y se amplía la licencia por nacimiento de hijo/a (licencia de paternidad) a 15 días. Sin embargo, no modifica la licencia por maternidad, que continúa estando por debajo de los estándares de la OIT (Organización Internacional del Trabajo). Tampoco se incorporan otras medidas que serían fundamentales para asegurar una mejor organización social del cuidado, como las licencias parentales, o las licencias para matrimonios del mismo sexo.

De emprenderse una reforma laboral, sería indispensable una transformación de carácter universalista, que incorpore la perspectiva de género y que garantice estándares en los derechos laborales a todas las personas (por ejemplo, el derecho a las licencias familiares de monotributistas y autónomos) y respetando los derechos adquiridos. El Estado debe promover marcos normativos laborales que promuevan la garantía de derechos y la igualdad de género, velando por el acceso al trabajo en igualdad real de condiciones entre hombres y mujeres y adoptando medidas que erradiquen las brechas actualmente existentes.

Se adjunta la carta presentada ante la Comisión de Trabajo y Previsión Social del Senado de la Nación.

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