Subscribite a nuestro newslatter

Empoderadas hasta en la pantalla

En octubre pasado comenzó un nuevo capítulo de la revolución feminista en Estados Unidos, en sintonía con lo que ya viene aconteciendo en el resto del continente. Desde denuncias de abuso sexual hasta los reclamos por ganar más espacio en el ambiente laboral hubo muchos logros y también muchas críticas.

(Buenos Aires – 23 de enero de 2018) – Argentina ya había visto esta película. El asesinato de una adolescente de 14 años embarazada de pocos meses movilizó a miles de personas a la calle. El movimientofeminista ya venía hablando de la gravedad de la violencia contra las mujeres, pero este caso llevó a aquellos fuera de este movimiento a tomar conciencia de lo que se estaba viviendo. El Ni Una Menos marcó un antes y un después en la vida de las y los argentinos. Pero la violencia no tuvo freno, las desigualdades persistieron y muchos derechos siguen siendo ignorados. La respuesta, el primer paro nacional de mujeres.

En EE.UU. bastó que Donald Trump ganara la presidencia para que las mujeres despertaran nuevamente. El 21 de enero de 2017, el día siguiente a la jura del nuevo presidente, miles de mujeres salieron a las calles en el país del norte para manifestarse a favor de los derechos de las mujeres, de la comunidad LGBT, de la libertad. Se estima que más de 4 millones de personas se unieron a la movilización adjudicándose el título de la marcha con más personas en la historia de Estados Unidos. Allí comenzó un nuevo capitulo de empoderamiento.

Durante el 2017, las estadounidenses vieron cómo derechos básicos y organizaciones claves para sus vidas (como Planned Parenthood) estaban en riesgo Pero en octubre cayó la bomba. Una investigación llevada a cabo por The New York Times puso al descubierto una decena de casos y denuncias contra el productor Harvey Weinstein por acoso sexual, abuso sexual e incluso, por violación. Tras la noticia, más mujeres (principalmente del ambiente cinematográfico) denunciaron casos similares. Una lista publicada por la actriz italiana Asia Argento (quien denunció haber sido violada por Weinstein) llegó a más de 100 casos. El siguiente en caer fue Kevin Spacey, al ser acusado por el actor Anthony Rapp de intento de abuso cuando él tenía 14 años y Spacey 27. Los nombres de reconocidosactores, productores y directores comenzaron a llenar una lista de hombres que se creyeron con el derecho de ejercer el poder de abusar de otras personas, en particular de mujeres. El machismo de la industria Hollywodense y la naturalización de estos comportamiento se vieron expuestos. La revista Time nombro como persona del año 2017 a las mujeres que “rompieron el silencio”.

Cuando las mujeres se empoderan y comienzan a hablar, cambian el mundo. Así como el Ni Una Menos se empezó a multiplicar en las redes (aunque el movimiento tenía años en construcción en las calles), en Estados Unidos nacieron primero el #MeToo y después el #TimesUp. La activista social Tarana Burke creó el hashtag #MeToo para poner en vista distintos casos de abuso y agresiones sexuales. Más mujeres se fueron sumando, muchas de ellas, personalidades públicas. La actriz Alyssa Milano declaro que este movimiento “le daba a las personas una magnitud del problema”. El 1 de enero de 2018, varias actrices entre ellas Meryl Streep, Jessica Chastain, Resse Witherspoon y Octavia Spencer fundaron Time’s Up como respuesta a los casos que acababan de salir a la luz en Hollywood. Este movimiento busca en primer medida contar con un fondo económico para ayudar a víctimas de abuso sexual.

Durante la presentación de los SAG Awards (los premios del sindicato de actores y actrices de Estados Unidos), la presidenta del sindicato, Gabrielle Carteris, anunció la creación de un protocolo de conducta para evitar nuevos casos de acoso y abuso en los sets de grabación. La Mujer Maravilla 2, se convertirá en la primera película en aplicar las nuevas pautas establecidas por el Producers Guild of America (PGA).

Tanto el Me Too como el Time’s Up son más que solo una respuesta. Son la cara más visible de la sororidad. Las mujeres no estamos solas, a todas nos pasó de alguna u otra forma. Durante años, el patriarcado construyó el mito de que las mujeres no nos llevamos bien entre nosotras, que peleamos o que no sabemos trabajar juntas. En general, este mito estaba acompañado por el agregado delos varones como el motivo de disputa entre, por nuestra apariencia o por celos. La realidad, demuestra las mujeres sentimos empatía las unas por las otras. Hay una hermandad cuyo propósito es luchar contra las injusticias que vivimos. La mayoría de las mujeres están acostumbradas al acompañamiento en momentos difíciles, a lucharla por sus amigas. Incluso al “envíame un mensaje cuando llegues”. Ante los ataques del patriarcado, las mujeres se unen. El mismo manifiesto de Time’s Up comienza con la frase: “Queridas hermanas”. Pero no todas se sintieron representadas.

Las francesas
El domingo 7 de enero, Hollywood se vistió de negro para los Golden Globes. Salvo unas pocas excepciones, todas y todos los que asistieron al evento lo hicieron con atuendos de ese color. Las mujeres fueron protagonistas, no solo por el rol de las actrices esa noche, sino también en las historias premiadas. Big Little Lies, la producción de HBO,fue la gran ganadora de la noche. Se trata de una serie que habla del mundo femenino con todas sus aristas: dos protagonistas víctimas de violencia de género, las madres confrontadas, las complejidades de las mujeres y de sus amistades. Los discursos durante la premiacióntambién estuvieron cargados de un contenido político ysocial nunca antes visto.

Al día siguiente, un grupo de 100 artistas e intelectuales francesas hicieron público un manifiesto en contra de lo que se estaba viviendo del otro lado del oceáno. “La violación es un crimen. Pero la seducción insistente o torpe no es un delito, ni la galantería una agresión machista”, afirmó la carta firmada por Catherine Denueve, Catherine Millet e Ingrid Caven, entre otras. “Desde el caso Weinstein se ha producido una toma de conciencia sobre la violencia sexual ejercida contra las mujeres, especialmente en el marco profesional, donde ciertos hombres abusan de su poder. Eso era necesario. Pero esta liberación de la palabra se transforma en lo contrario: se nos ordena hablar como es debido y callarnos lo que moleste, y quienes se niegan a plegarse ante esas órdenes son vistas como traidoras y cómplices”[2].

En una entrevista, Millet fue más allá asegurando que “no estamos diciendo que nos parece bien que violen a las mujeres, sino que señalamos los derrapes que ha tenido ese movimiento. Por ejemplo, poner en tela de juicio a ciertos hombres por hechos bastante mínimos, que han tenido consecuencias graves en sus carreras”. Feministas de todo el globo respondieron a esta carta. “Millones de mujeres en todo el mundo han dicho se acabó. No porque el feminismo haya victimizado a las mujeres y las haya convertido en “víctimas eternas y pobres pequeñas bajo la influencia de demoníacos falócratas”, como dicen las francesas en su manifiesto, cargado de errores conceptuales y patrañas, sino por todo lo contrario. Miles de mujeres han dejado de tener miedo y están dispuestas a hablar alto y claro en las redes sociales, frente a las cámaras y frente a los tribunales”, escribió la periodista española Nuria Varela

Cuando las mujeres paran...
El pasado 20 de enero, las mujeres estadounidenses volvieron a salir a las calles. La Women’s March no perdió fuerza, sino que ganó poder. La consigna fue “Power to the polls” (El poder a las urnas), para concientizar sobre el registro a la votación para conseguir un millón de nuevos votantes y apoyar las candidaturas de mujeres. Desde el comienzo de la administración de Trump hubo un enorme crecimiento de mujeres candidatas a distintos tipos de cargos públicos.. En especial, de activistas por los derechos de las mujeres. En Virginia, para las elecciones legislativas del estado, 11 de los 15 ganadores del partido demócrata, fueron mujeres[5].

Este fue solo el primer paro. Las asambleas para organizar el Segundo Paro Internacional el próximo 8 de marzo ya tuvieron su inicio. A lo largo del mundo, mujeres se están juntando para poner en marcha este gran movimiento, traccionado principalmente desde América Latina y el Caribe. “Mujeres, lesbianas, travestis y trans estamos organizadas en un deseo común y ya no hay vuelta atrás. Ante la feminización de la pobreza, decimos: ¡feminización de las resistencias! y volvemos a tomar las calles el Día Internacional de la Mujer Trabajadora”, dice el manifiesto firmado por el colectivo Ni Una Menos.

Mientras en su manifiesto las francesas aseguran que las mujeres ya tenemos el poder que reclamamos, la realidad nos demuestra que queda mucho camino por recorrer hacia la igualdad. Seguimos siendo víctimas de violencia de género. Nuestros sueldos siguen siendo mucho más bajos que los de hombres en igual posición. Tras 90 años celebrando los Oscars, solo 5 mujeres fueron nominadas en el rol de mejor dirección.Aunque salimos a la calle a trabajar, todavía somos las principales responsables de las tareas de cuidado. Llegamos lejos, pero todavía queda mucho por hacer. Cada día más unidas, cada día más empoderadas, no nos callan más.

Enlaces


Volver