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Las reformas macroeconómicas y su impacto en los derechos de las mujeres
ELA presentó un documento ante el Experto Independiente sobre Deuda Externa y Derechos Humanos, centrado en el proyecto de reforma laboral enviado por el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso a finales de 2017.

(Buenos Aires, 30 de abril de 2018) - El Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en su resolución 34/3 (2017) solicitó al Experto Independiente sobre Deuda Externa y Derechos Humanos que elaborara los principios rectores para las evaluaciones del impacto en los derechos humanos de las políticas de reforma económica, en consulta con los Estados, las instituciones financieras internacionales y otras partes interesadas. Para ello, el Experto Independiente invitó a presentar informes generales y análisis específicos de caso sobre el impacto que las reformas macroeconómicas tienen en los derechos humanos. ELA presentó un informe para aportar una mirada feminista sobre el tema.

El Experto Independiente se propuso analizar las formas particulares en que las medidas de austeridad, ajuste estructural, consolidación fiscal y en general los programas de reforma económica han tenido un impacto desproporcionado en la vida de las mujeres de todas las edades y qué hacer para abordar los impactos negativos.

Un problema frecuente es restringir la agenda de derechos humanos de las mujeres a su autonomía física, haciendo foco en la lucha contra la violencia o el acceso a sus derechos sexuales y reproductivos. Es por este motivo que desde ELA celebramos la iniciativa del Experto Independiente de focalizar su informe temático en el impacto de las políticas de reforma económica sobre los derechos humanos de las mujeres, y decidimos contribuir con información sobre reformas macroeconómicas en nuestro país.

A principios de abril, ELA presentó un estudio de caso a partir del impacto que las reformas macroeconómicas impulsadas en Argentina, en un contexto de austeridad fiscal, tienen en los derechos de las mujeres. El análisis se centra en el proyecto de reforma laboral enviado por el Poder Ejecutivo Nacional al Congreso a finales de 2017.

Como se destaca en el documento, uno de los principales deficits del proyecto radica en la ausencia de perspectiva de género. En un contexto de profundas inequidades sociales, en el que las mujeres enfrentan multiples obstáculos en su inserción en el mercado laboral (tasa de actividad 20 puntos inferior que los varones; mayores tasas de desempleo e informalidad; segregación horizontal y vertical; brecha salarial), la falta de perspectiva de género se traduce en un impacto negativo sobre las mujeres, reproduciendo las desigualdades existentes.

Otro de los problemas del proyecto es su alcance: al estar centrado exclusivamente en la modificación de las condiciones del empleo en relación de dependencia (regimen de la Ley de Contrato de Trabajo), aproximadamente la mitad de la población quedaría por fuera de la nueva normativa. En primer lugar, por el alto índice de informalidad (“empleo en negro”), pero también por los otros regímenes que existen en nuestro país como el trabajo en casas particulares y el autónomo, incluyendo el que se realiza bajo la modalidad de monotributo.

Finalmente, como muestran los datos del INDEC (2013), la desigual distribución de las tareas de cuidado es uno de los principales limitantes para la incorporación de las mujeres en el mercado laboral. Ellas realizan el doble del trabajo no remunerado que los hombres, dedicándoles en promedio 6,4 horas diarias a las actividades domésticas, mientras que ellos le dedican 3,4 horas diarias. Para poder revertir esta situación es necesario generar cambios en tres dimensiones: i) tiempo para cuidar (modificación de regimens de licencias, y horarios laborales); ii) dinero para cuidar (cobertura de asignaciones familiares, transferencias monetarias para el sostenimiento del cuidado de familiares); y iii) infraestructura para cuidar (garantizando espacios para el duidado infantil, políticas de transporte, etc). Sin embargo, el proyecto del Ejecutivo se centra exclusivamente en la dimension del tiempo para cuidar, sin abordarla de manera integral.

Entre sus conclusiones el documento presentado por ELA sostiene que para promover el empleo de calidad en condiciones de igualdad para mujeres y varones, es fundamental abordar las condiciones estructurales que sostienen las desigualdades, promoviendo una organización social del cuidado más justa tanto en términos de género como en términos socioeconómicos. Y que de emprenderse una reforma laboral, sería indispensable una transformación de carácter universalista, que incorpore la perspectiva de género y que garantice estándares en los derechos laborales a todas las personas (por ejemplo, el derecho a las licencias familiares de trabajadores y trabajadoras por cuenta propia, monotributistas y autónomos) y respetando los derechos adquiridos.


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