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Media sanción para el aborto legal: de la angustia a la emoción sin escalas
Desde los informes y documentos hasta los mensajes en Twitter pasando por el bunker en la oficina. Todo por apoyar el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo. Crónica de una jornada  intensa,  emocionante e histórica.

(Buenos Aires – 28 de junio de 2018) -  Fue el momento que esperábamos hace décadas, aquel en el que los años de militancia en las calles finalmente llegarían al recinto de la Cámara de Diputados. Tras dos meses de exposiciones de expertas y expertos en las reuniones de comisiones, el proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo consiguió el dictamen a favor para ser tratado y votado por primera vez en la historia. Los ojos están en el Congreso, no decepcionen a las pibas.  

Apenas confirmada la fecha para el tratamiento, la marea verde comenzó a organizar la fiesta. Un festival, música, artesanías, libros, mates por todos lados y varias ollas con pucheros o guisos. El frío se avecinaba intenso, nadie se olvidó de avisar de “traer mantitas, frazadas o hasta bolsas de dormir”. Los carteles verdes invitando a la convocatoria decoraban las paredes por toda la ciudad. Y de la noche a la mañana, para aguar el clima, aparecieron los celestes. Aquellos que se oponían a la ley comenzaron a convocar también frente al Congreso. Se temió por una batalla campal en el medio de la ciudad, pero un operativo de seguridad logró dividir la plaza en dos y crear un cordón libre en el medio. Yrigoyen para los celestes, Rivadavia para las verdes.

Se sabía que el debate comenzaba a las 11 de la mañana del 13 de junio. Se creía que terminaría entre las 7 y las 9 de la mañana del día siguiente. Las pantallas estaban listas, las carpas ya llenas de actividades. Avenida Rivadavia se llenó de gente poco a poco y el espacio se hizo insuficiente. Para cuando llegó la noche, la marea verde iba por Callao desde Rivadavia hasta casi Córdoba. Las pibas estaban dispuestas a ganar las calles y no las abandonaron durante toda la noche. El número superó todas las expectativas . 40 colectivos llenos desde Rosario, 30 desde Santa Fe, varios aviones desde Neuquén. Y no nos olvidemos a quienes vinieron del norte. Casi parecía un Encuentro Nacional de Mujeres fuera de fecha. Todas sabíamos la importancia de estar ahí.

“Mirá, Donda tiene esmalte verde”. “Y Lipo tiene su corbata verde de siempre, la de rayitas”. “Hablando de esmalte verde, ¿alguien tiene así me pinto las uñas? Yo traje la sombra de ojos y el labial”. Siempre en los detalles. La tensión, los nervios, la montaña rusa de emociones nos llevaba a mirar esas cosas. Nada podía quedar sin ese color tan característico, “verde aborto” le decimos ahora. Entre esmaltes y maquillajes teníamos las listas con los nombres de las y los diputadas, sus cuentas de Twitter y sus intenciones de voto, todo repartido sobre la mesa con el mate en el medio. También verde. El bunker estaba listo, siguiendo el debate, escuchando lo que decían, pasando información y mandando 50 twits por hora.

La discusión dentro del recinto rompió todas las normas de cómo se mueven los relojes, el día pasó a una velocidad nunca antes vivida, por momentos lento y por momentos rápido. Celebramos a quienes votaban a favor, nos emocionamos con sus discursos, gritamos cosas irreproducibles a quienes votaban en contra. Cada indeciso que hablaba era un momento de tensión. Incluso con Garretón, la peor desilusión de la noche. Las diputadas nos mandaban mensajes: “Arroben a tal. Mandale los manuales que escribieron a este otro. Vayan a la plaza, ¡convoquen!”. El partido estaba perdido, por poco, pero perdido al fin. En el bunker de ELA, lo único que nos calmaba era tejer bufandas y comer chocolate.

El twit de Sergio Zilotto a las 8:11 de la mañana lo cambió todo.  “Junto a Melina Delú y Ariel Rauschenberger, los 3 diputados nacionales peronistas por La Pampa votaremos A FAVOR de la despenalización del aborto”. Las agujas de tejer salieron volando y la lana se enredó, ya no importaba nada. La votación sa Lospenatto nos hizo llorar. En ese momento ya estábamos listas para el si o el no. Queríamos que terminara. e daba vuelta, podíamos ver la posibilidad de un triunfo y ahí nomás de la definición. Cuando llegó el momento de las palabras finales, podíamos ver el cansancio en la mayoría de los y las diputadas. Elisa Carrió se sumó, luego de haber subido fotos suyas en una iglesia. No estuvo presente durante el debate. Silvi

Tanto en la oficina como en las calles, todas nos agarramos de las manos, aunque la persona que estuviese al lado nuestro fuera una completa desconocida. Pasara lo que pasara, en ese momento íbamos a estar más juntas que nunca. 131 a 123, se aprobó. Finalmente se aprobó. La media sanción era nuestra, de nuestro logro, de nuestra lucha. Incluso el cambio de dos votos no fue suficiente para sacarnos esa realidad. 129 a favor y 125 en contra quedó el resultado final. Corrimos a la plaza a buscar a nuestras amigas, a nuestras compañeras. Necesitábamos abrazarnos y decirnos lo mucho que nos queríamos. Necesitábamos llorar juntas, descargar esas tensiones, reír, volver a llorar, sacarnos mil fotos. Necesitábamos descorchar ese champagne de la victoria que teníamos reposando en la heladera. La media sanción era nuestra. Y ahora vamos por el Senado.

 

               

 


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