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Sentencia para el femicidio de Érica Soriano
Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el femicidio de Érica Soriano. La joven estaba embarazada cuando desapareció. El juez condenó al hombre por el crimen aunque nunca se encontró el cuerpo.

(Buenos Aires, 23 de julio de 2018) - Érica Soriano tenía 30 años y estaba embarazada de 2 meses cuando fue vista por última vez el 20 de agosto de 2010. Tenía pactado un almuerzo con su familia en Villa Adelina. Antes de salir de su casa, la que compartía hacía tres años con Daniel Lagostena, con quien llevaba seis años de relación, la pareja comenzó una discusión. Él le sacó la cartera y, según su declaración, Soriano salió de la casa con su celular y algo de dinero. Horas más tarde su madre, María Esther, intentó sin éxito ponerse en contacto con ella. “Se habrá perdido”, le dijo Lagostena cuando le dijo que Soriano nunca llegó a la casa. Recién a la noche comenzó la búsqueda, pero la mujer nunca apareció.

La familia de la joven organizó marchas recamando su aparición, se contactaron con los medios, imprimieron fotos de su cara y compartieron su descripciòn. Lagostena, nunca participó de estas movilizaciones aunque se trataba de su pareja y se convirtió en el primer sospechoso. Los correos electrónicos que el hombre le enviaba y los mensajes en Facebook revelaron que Soriano era víctima de violencia por parte de Lagostena. La joven nunca había comentado estos hechos, ni a su familia ni a amigos.

Las pocas veces que aparecía en los medios, Lagostena se mostraba como una víctima, se autodenominaba como el “chivo expiatorio” del caso. Durante la investigación, se allanó su casa, donde se encontraron rastros de sangre, y un mausoleo de la familia . Se exhumaron ocho cuerpos del cementerio de Lanús y se dieron a conocer lazos entre el sospechoso y amigos que resultaron ser dueños de crematorios. En este contexto, cobró fuerza la hipótesis según la cual  el sospechoso había asesinado a Érica y luego usó sus conexiones para cremar el cuerpo. El 30 de mayo de 2012, Lagostena fue detenido tras probarse que la última señal de vida de Érica ocurrió en su casa. El 28 de diciembre de ese año, recuperó su libertad, pero volvió a ser procesado en mayo del 2016, cusado de "homicidio simple en concurso real con aborto, en el contexto de violencia familiar y contra la mujer".

Ocho años tuvieron que pasar desde la desaparición de Érica hasta la sentencia que trajo justicia. El 4 de junio de 2018 comenzó el juicio. El detalle del caso fue que nunca se encontró un cuerpo. Lagostena aseguraba “Yo no la maté, ella se fue". La familia de ella asegura que él era un hombre violento y que fue el femicida. Durante el juicio, uno de los testimonios que más sorprendieron fue el de Florencia, hija de Soriano con una pareja anterior. La joven tenía 11 años cuando su mamá se mudó con el acusado. Solo convivió dos meses en esa situación ya que prefirió vivir con su padre debido a las discusiones y problemas en la relación. Una ex pareja del acusado también aseguró haber sido víctima de violencia.

El fiscal defendió la hipótesis mencionada previamente: Lagostena  mató e hizo desaparecer a su pareja con la complicidad de personas vinculadas a casas crematorias, con las que tenía contacto por medio de su familia, propietaria de de una casa velatoria. La fiscalía pidió una condena de 25 años mientras que el abogado del acusado pidió la absolución por falta de pruebas. El 11 de junio de este año, Daniel Lagostena fue condenado a 22 años de prisión por el femicidio de Soriano, aunque no se aplicó esta figura legal debido a que no existía al momento de cometerse el crimen.

Marìa Ester Romero, la madre de la víctima, dijo en declaraciones a la prensa: "Ya está, ya está, lo que sea después estará bien. Érica descansa en paz siempre, esto tiene que ver con esclarecer la verdad. Estoy totalmente agradecida de haber llegado a esta instancia, que años anteriores sería impensada".

               

 


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