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‘¿Por qué las mujeres debemos renunciar a una representación paritaria en política?’, preguntó la directora del CONICET Dora Barrancos al grupo de mujeres líderes de la sociedad civil que participó en el Foro Nacional Lidera 2012 a fines de abril. “La cuota de 30% cumplió su plazo”, aseguró la experta y mujeres de todo el país aplaudieron y arengaron para alcanzar el 50% de los cargos en los todos los poderes del Estado. Barrancos disertó sobre los progresos y los desafíos en materia de derechos políticos de las mujeres en unas jornadas de trabajo colectivo organizadas por ELA - Equipo Latinoamericano de Justicia y Género. Aquí una síntesis de una cátedra magistral.
(Buenos Aires, mayo de 2012) - Desde que Argentina recuperó la democracia en 1983, cuando el último gobierno militar llamó a elecciones y entregó el poder a la Unión Cívica Radical, el Poder Legislativo avanzó en la sanación de leyes que consagraron derechos fundamentales de las mujeres, afirmó la historiadora Dora Barrancos en el marco del Foro Nacional Lidera 2012, organizado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) el jueves 19 y viernes 20 de abril. “El parlamento nacional merece palmas de plata”, reconoció Barrancos.
Según la investigadora del CONICET, otro avance a nivel de la región latinoamericana es la incorporación a la Constitución Nacional de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) por parte de la Convención Constituyente que actualizó la carta magna argentina en 1994. Aquí Barrancos felicitó a las legisladoras feministas de la década del 90 y dijo: “Es un arma muy interesante para realizar demandas y exigir equidad. Cada vez que se niegan y vulneran las prerrogativas logradas se está incumpliendo con la Constitución”. Hay que tener en cuenta que la CEDAW decreta la igualdad de género y compromete a los Estados a proteger los derechos humanos de las mujeres. Esta convención internacional se firmó en 1979 y sólo 7 países del mundo no adhirieron, según informó una de las integrantes del Comité que vela por su cumplimiento, Line Bareiro, durante el cierre del Foro Nacional Lidera.
Los poderes Ejecutivo y Judicial también han avanzado en medidas tendientes a eliminar las discriminaciones hacia las mujeres, sin embargos no tienen la trascendencia de las normas sancionadas por el Poder Legislativo. Este progreso legislativo convierte a la Argentina en un referente en el tema de la participación igualitaria de las mujeres, dijo Barrancos, comparando con la situación de Estados Unidos, donde una serie de consignas no logran ser plasmadas en el derecho formal.
El avance del Poder Legislativo argentino que destaca Barrancos arranca en 1947, cuando las mujeres obtuvieron el derecho a votar y a postularse a cargos públicos mediante la sanación de la Ley 13.010. Cuatro años más tarde llegaban por primera vez al Congreso debido a las elecciones nacionales de 1951. Sin embargo, en las siguientes 4 décadas no lograron el 30 por ciento de representación reconocida necesaria para fomentar la igualdad de género. Lograron entonces una nueva conquista, la aprobación de la Ley de Cupo Femenino en 1991.
En la actualidad las mujeres legisladoras ocupan 38% de los escaños parlamentarios. Con respecto al Poder Ejecutivo, el porcentaje de mujeres en cargo ministeriales es de 20%, y en relación al Poder Judicial, las mujeres en los puestos de mayor jerarquía institucional significan sólo un 15%, tal como demostró una de las últimas investigaciones cuantitativas de ELA ‘Sexo y poder. Quién manda en Argentina’.
“Son los agentes judiciales los que están más en rémora con estos nuevos derechos”, anunció la directora del CONICET Barrancos, reconociendo que este aspecto viene a fundar la existencia de organizaciones como ELA, cuya misión es la participación igualitaria de la mujer en todos los aspectos de la vida. “En materia de mentalidades los jueces claramente pueden orientarse por el precámbrico”, ironizó la experta. “Aunque el derecho ha cambiado mucho, el espíritu con que interpretan los agentes judiciales no lo ha hecho y los fallos no se apegan al nuevo derecho. Tenemos un sistema judicial que no está avispado sobre las nuevas condiciones de los derechos humanos de las mujeres”, agregó.
No obstante, la implementación de capacitaciones con perspectiva de género en la justicia impulsadas por la jueza de la Corte Suprema de Justicia, Carmen Argibay, podrían transformar estos aspectos anacrónicos, que implican una discriminación sistemática de la mujer. “Es muy importante todo lo que se haga en materia de capacitaciones y entrenamiento para terminar con las disfuncionalidades de las mentalidades apegadas al antiguo régimen”, volvió a satirizar Barrancos.
Liderazgo femenino en la esfera pública
Muchas mujeres intervienen en el espacio público: un comedor barrial, una asamblea vecinal o una sesión legislativa, para dar algunos ejemplos. “Estas mujeres interactúan con otras personas para transformar la realidad y eso se llama política”, aseguró Barrancos para aclarar que “todas las mujeres que participan en la esfera pública construyen sentidos políticos”. Según la historiadora, estas trayectorias políticas tienen más de 4 siglos: las mujeres españolas que se instalaron en la región latinoamericana desde el Siglo XVI al XIX trascendieron el ámbito privado, del hogar, para reclamar, discutir y conquistar derechos, y siempre actuaron en el marco de duras persecuciones y persistentes hostigamientos.
Es antigua también la vocación de las mujeres de adherir a los partidos políticos. De acuerdo a los datos volcados por Barrancos en la charla con las mujeres líderes de la sociedad civil, los contingentes femeninos han conformado cada una de las fuerzas políticas que ha existido en el país. Incluso hay figuras que transformaron dichas estructuras; son ejemplos Elvira Rawson y Eufrasia Cabral, de la Unión Cívica Radical. Aunque las primeras feministas, recordó la experta, aparecen en el Partido Socialista, que fue la fuerza política que inicialmente impulsó el sufragio femenino. No obstante Eva Perón, del Partido Peronista, es quien logró el reconocimiento del derecho de las mujeres a votar y participar como candidatas electorales.
“Los partidos políticos han tenido dificultades para reconocer los aportes de las mujeres”, criticó la directora del CONICET. “El radicalismo es el que más dificultades ha tenido. En 1951 (las mujeres participan por primera vez como candidatas en una elección nacional) la UCR no propuso ninguna mujer en la lista electoral. El socialismo las reconoció, pero muy pocas mujeres lograron figurar en la propuesta electoral del ‘51. Y el peronismo tuvo que darle a la rama femenina el 33% de las postulaciones constituyendo un hecho extraordinario, aunque excepcional”, explicó Barrancos. Propuso luego investigar los aportes a la historia política del país de las mujeres conservadoras, ya que se conocen principalmente las trayectorias de las mujeres progresistas.
La historiadora se detuvo luego en el impulso que han dado las crisis institucionales a la participación política de las mujeres. Tras el golpe de Estado de 1976, una ‘hendidura mortal’ para la sociedad fueron las mujeres las que salieron a la histórica plaza de mayo. En los años de 1990 las privatizaciones de las empresas estatales y el empobrecimiento de las familias impulsaron el movimiento piquetero y las piqueteras ocuparon las rutas. “En estos momentos de crisis se torna indubitable el cuerpo femenino, pero son pocos los movimientos sociales que reconocen la participación de las mujeres en estas luchas, principalmente cuando las crisis son trascendidas, y sin embargo las mujeres queremos seguir en ágora. Esta permanencia es una de las conquistas que tenemos por delante”, anunció.
La proclama de Barrancos concuerda con la investigación de ELA Detrás del número que analiza el recorrido político de un grupo de legisladoras nacionales y provinciales y que muestra las dificultades que tienen las mujeres políticas para permanecer en los cargos públicos y ascender a los máximos puestos de toma de decisión. Un obstáculo es el uso del tiempo. Esta categoría es la que mejor explica la dificultad que tienen las mujeres para construir biografías sostenidas en la actividad pública, según los conocimientos de la directora del CONICET. ELA está de acuerdo, pues la investigación de ELA: De eso no se habla. El cuidado en la agenda pública, que indaga sobre la distribución de las tareas de cuidado entre las familias, el mercado y el Estado, concluye que la desigualdad en la distribución de responsabilidades familiares impide que las mujeres tengan mayores oportunidades de participar, mantenerse y progresar en política.
“Los varones tienen todo el tiempo del mundo, las mujeres debemos gerenciarlo con mucha prudencia e inteligencia. No hemos podido hacer la revolución doméstica y la organización del hogar y la familia sigue a cargo de las mujeres. Aunque es verdad que los varones hoy día están muy entusiasmados con una nueva tarea, les encanta ir al supermercado”, enfatizó Barrancos, pero inmediatamente afirmó: “Tenemos la tremenda plasticidad de encargarnos de las tareas domésticas y el cuidado de los niños, de realizar un trabajo académico, afrontar un debate en la intendencia, participar en una mesa de trabajo en la legislatura o concejo deliberante. Es decir que cuando los varones pierden tiempo, ganan poder, pero cuando nos ocurre a las mujeres sentimos un vacío inconmensurable, nos ataca la culpa”. Las mujeres afrontan además momentos cruciales, reflexionó Barrancos en relación a las negociaciones con el marido, la pareja, el hijo, la hija, la madre u otro familiar.
“Es posible que se dé un mal arreglo para la mujer y vuelva a casa”, reconoció la experta, quien interpeló a las mujeres que escuchaban atentamente su disertación: “No vuelvan a casa y para esto hay que alimentar la sororidad entre las mujeres. No debe menguar nuestra participación. Sin el trabajo, el esfuerzo, la inteligencia, la perplejidad de todas las mujeres líderes, viviríamos en una democracia insolvente. Por lo tanto, para ganar más democracia es indispensable la participación de las mujeres, son necesarios sus gestos, aptitudes, conductas, compromisos y por supuesto sus bizarrías personales”.
Cuando Dora Barrancos habla de bizarrías, da cuenta entonces de un aspecto difícil de la vida de las mujeres, justamente la obligación de resolver la gerencia doméstica y al mismo tiempo permanecer en el ámbito público. La experta concluyó entonces que los desafíos de la participación políticas son un mayor reconocimiento público de las mujeres y una trasformación de la organización doméstica y familiar.
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