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Violencia intrafamiliar si, violencia de género no
 

Matías Cuello murió quemado con agua hirviendo por Florencia Trías, su novia. El hecho desató en algunos medios un debate acerca de cómo catalogar el caso. ¿Es posible encararlo como violencia de género? 

(Buenos Aires, 24 de mayo de 2012) - Matías Cuello murió quemado con agua hirviendo por Florencia Trías, su novia. De acuerdo a las declaraciones de familiares de Cuello, no era la primera vez que la pareja protagonizaba un hecho semejante. Las peleas entre ambos eran frecuentes y Trías agredió físicamente a Cuello en varias oportunidades.

El hecho desató en algunos medios un debate acerca de cómo catalogar el caso. ¿Es posible encararlo como violencia de género? se planteó. Dado la confusión respecto del alcance de lo que se entiende por violencia de género, desde ELA deseamos aportar claridad a la discusión manifestando que éste no es un caso de violencia de género, sino de violencia intrafamiliar.

La violencia familiar alcanza a los diferentes tipos de agresiones (físicas y psíquicas) que ejerce una persona sobre otra con la que la une un vínculo familiar. Las causas de su existencia son múltiples, pero el dato del sexo de las víctimas no es menor. Así lo demuestran, entre otras, las estadísticas de la Oficina de Violencia Doméstica de la Suprema Corte de Justicia de la Nación según las cuales de los casos denunciados en esa oficina el 91% de las personas afectadas son mujeres y el 82% de los denunciados son varones.

La violencia familiar afecta en mucha mayor proporción a las mujeres que a los varones, y los roles socialmente asignados suelen asociar a las mujeres con la pasividad, la debilidad y la dependencia, y a los varones con la fuerza. Para visibilizar este flagelo, el movimiento de mujeres y las feministas utilizan el término violencia de género. Así, la violencia que se ejerce contra las mujeres y cuya base se encuentra en las relaciones desiguales de poder entre varones y mujeres tiene nombre propio.

Esto no significa que haya excepciones, como da cuenta ese 91% que marca la estadística de la Oficina de Violencia Doméstica. Y que el hecho pueda constituir un homicidio. Sin embargo, no revierte que las mujeres sean las principales víctimas de violencia, ni convierte a las víctimas en victimarias. Lo que sucedió es un hecho de violencia, sí. De violencia intrafamiliar, también. Pero no es un caso de violencia de género, ni de violencia sexista. Es un lamentable suceso que, reiteramos, no debe empañar el análisis de la violencia de género.
 

 
 

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