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Semana del 19 al 25 de mayo 

Absuelven a femicida
 
En la provincia de Córdoba, un hombre acusado de haber quemado y matado a su mujer en 2010 resultó absuelto porque el tribunal aplicó el beneficio de la duda al caso.

En Córdoba, un jurado popular absolvió a Mario Ariel Moyano, imputado por el delito de “homicidio con dolo eventual” de María Esther Lastra, con quién convivía. Según publicó Página12, el hijo de la pareja declaró que Moyano, en aparente estado de ebriedad, tras haber discutido con Lastra, habría amenazado con quemarla. Luego de unos instantes, la mujer salió de la casa corriendo y envuelta en llamas. El episodio ocurrió el 24 de diciembre de 2010en Villa Unión. Seis días después, Lastra murió como consecuencia de las graves quemaduras.

De acuerdo a lo publicado por La Voz del Interior, según la acusación Moyano había rociado con nafta (o tíner) a Lastra y encendió fuego, pero en el debate un bombero sostuvo que la ignición fue por una pérdida de gas de una garrafa. Esto favoreció que, en sintonía con la defensa del acusado que estableció como insuficientes las pruebas en su contra, el jurado decidiera absolver a Moyano, aplicando el beneficio de la duda. El fiscal Fernando Amoedo había pedido una condena de 10 años de prisión.
 
 

Esta no es la primera vez que en Córdoba un jurado popular en toma una decisión contraria al cumplimiento de los derechos de las mujeres. Nelson Ortega llegó a juicio acusado de "tentativa de homicidio doblemente calificado y lesiones leves calificadas" por la presunta autoría de dos hechos: lesiones leves contra su esposa, Carina Olivares (28), cometidas el 5 de diciembre de 2009, y un intento de homicidio calificado, ocurrido dos meses después de la primera agresión en una casa del barrio Arenales. El jurado popular resolvió absolver a Ortega del primer ataque y absolverlo también del intento de homicidio calificado, al considerar que el agresor desistió voluntariamente del homicidio cuando una de las hijas irrumpió en el lugar mientras cometía el ataque.


Periódicamente se escuchan reclamos respecto de la instauración del juicio por jurados en todo el país, tal como contempla la Constitución Nacional. Entre los argumentos favorables a él, está la celeridad y la mayor transparencia que representarían. Sin embargo, la existencia de sentencias como las aquí descritas demuestran que ni el sistema actual ni los jurados populares garantizan per se un mayor respeto por los derechos de las mujeres. En el seno de una sociedad que no es igualitaria con el ejercicio y respeto de los derechos de las mujeres, nada sustancialmente diferente surgirá de uno u otro sistema. 
 
 
 
 
 

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