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Semana del 26 de mayo al 1ro de junio 
Detuvieron al novio de Erica Soriano
 

Durante esta semana los diarios publicaron la noticia de la detención de Daniel Legostena, acusado del asesinato de su pareja, Erica Soriano, desaparecida desde agosto de 2010.

La detención de Daniel Lagostena, acusado del asesinato de su pareja, Érica Soriano, llamó la atención de los medios. Los cuatro medios monitoreados (Clarín, Crónica, La Nación y Página12) dieron cuenta de la noticia e, incluso, en dos de ellos llegó a ocupar un lugar en la tapa. La novedad pareció sorprender a los medios que se encargaron de destacar que el arresto se produjo dos años después de la desaparición, a pesar de que el cuerpo de Érica aún no fue encontrado.


 

Lo cierto es que, durante este tiempo, el caso siguió su curso jurídico y público. Si bien no podemos discernir cuánto influyó la movilización pública en el impulso judicial, lo cierto es que la familia de la víctima instó la investigación penal y simultáneamente, activistas del movimiento de mujeres de diversos puntos del país han mantenido el nombre Érica en alto en sus reclamos.  

La lectura de las notas que cubrieron la detención da cuenta de un expediente extenso. Es comprensible la sorpresa con un velado reclamo por la supuesta demora en el arresto. Pero sin desconocer que el poder judicial, especialmente el fuero penal, fue tradicionalmente reactivo con los derechos de las mujeres, en este caso concreto parece haber ido realizando investigaciones más complejas hasta arribar a la decisión de detener al acusado.

 

La desaparición del cuerpo de la víctima vuelve más dificultoso recabar pruebas alternativas, sin embargo, ésta no es una dificultad insalvable. Las declaraciones de parejas previas de Daniel Lagostena, quienes confirmaron el maltrato que sufrieron durante la relación con él, fueron tenidas en cuenta. La cobertura también destaca como elemento central la pericia psicológica realizada sobre el acusado, que determinó un carácter psicopático y violento. La suma de estos elementos junto con el relato de la familia de Érica, concordante con el de sus amigas, respecto del control total que ejercía sobre ella, sumado a las pericias telefónicas y los indicios encontrados en la casa de la pareja el día posterior a la desaparición, demostraron que una visión integral del concepto de investigación penal resulta acertada. 

Tanto la incansable lucha de la familia de Érica, así como todas las víctimas de violencia de género, merecen una respuesta.
 
 
 

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