Subscribite a nuestro newslatter
 
Un soplido no es prevención
 

El cuatro de junio se difundió en el diario Clarín la medida tomada por la Secretaria de Desarrollo Humano de Comodoro Rivadavia frente a una seguidilla de ataques sexuales en la localidad. La disposición de la Secretaria logró trascendencia mediática por lo insólita: la Municipalidad compró 10 mil silbatos para repartir entre las mujeres con la finalidad de que lo usen como alerta ante algún ataque sexual.

La noticia, breve, se centra en las desavenencias que generó la Municipalidad con la gobernación de la Provincia. Sin embargo, no merece mayores críticas la medida en sí, y si bien menciona que “Los silbatos fueron adquiridos con el aporte de empresas privadas pero aún no llegaron al municipio”, no hace ninguna reflexión crítica sobre este aspecto.

La promoción del uso de silbatos como medida de prevención da cuenta de la pobreza de recursos económicos y profesionales que se le dedica a la violencia contra las mujeres. La escasez de presupuesto destinado al efecto es tal, que ni siquiera fueron adquiridos con fondos municipales. Con todo, la iniciativa probablemente haya partido de una buena intención. Sólo que los delitos no se erradican únicamente con buenas intenciones. La falta de políticas públicas, serias, integrales, sumado al no considerar de que la mayoría de los abusos sexuales se comenten en el ámbito intrafamiliar, es una noticia que lamentablemente está tan naturalizada, que no es noticia.
 

 
 
 

Volver