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Semana del 9 al 15 de junio 
Violencia, sin emoción
 

El Tribunal Oral en lo Criminal condenó a Eduardo Vásquez a 18 años de prisión por el femicidio de su esposa, Wanda Taddei, a quien quemó viva. La querella había solicitado que se lo condenara a cadena perpetua, pero el Tribunal consideró como atenuante que el músico actuó bajo “emoción violenta”.

(Buenos Aires, junio de 2012) - El 14 de junio se conoció la sentencia a 18 años de prisión dictada a Eduardo Vásquez por el asesinato de su esposa, Wanda Taddei. La historia personal de Vásquez, baterista del grupo Callejeros, sumado a la crueldad de método empleado para matarla (prendiéndola fuego), fueron elementos suficientes para que el caso fuese ampliamente cubierto por los medios de comunicación. Esta difusión parece estar teniendo una consecuencia no deseada: aumentaron los ataques con el uso de fuego en episodios de violencia contra las mujeres. Si bien es muy simplista adjudicarle los ataques a la difusión del caso -ya que la violencia depende de factores más complejos que la mera repetición de un suceso que se escuchó o leyó en los diarios-, cabe preguntarse si el aumento del número de casos que tienen al fuego como arma y a las mujeres como víctimas puede ser vinculado a la mayor divulgación de este asesinato en concreto.

La cobertura mediática
Los cuatro diarios monitoreados publicaron, al día siguiente de dictada la sentencia, la noticia en sus tapas. Sin embargo, el espacio interior dedicado por cada medio fue bastante diverso. Crónica acompañó la nota principal con un recuadro con las declaraciones finales que Vásquez hizo ante el Tribunal. “Acá perdimos todos, y yo soy parte del todo. Perdí a mi mujer, mi mejor amiga, mi compañera, la mujer de mi vida”, dijo Vásquez que finalizó su discurso pidiendo: “Humildemente les quisiera pedir que sean justos y tengan el valor de discernir entre un accidente y hacerse daño con intención”.
 

 
El diario Clarín incluyó en su cobertura un recuadro acerca del trabajo de los peritos que derribaron la versión de los hechos que narraba Vásquez. "La muerta habló", fueron las palabras de Ciruzzi -citadas por Clarín- refiriéndose a dos pericias clave que hubo durante la instrucción: la del estudio de las quemaduras que presentaba Taddei y la que determinó que el alcohol no podía hacer combustión sólo con un cigarrillo prendido. Clarín también aprovechó la oportunidad para contextualizar y agregar información acerca del crecimiento de los casos de violencia de género donde el fuego fue usado como arma a partir del caso Taddei. Las estadísticas llevadas adelante por La Casa del Encuentro y la Oficina de Violencia Doméstica de la Corte Suprema de Justicia, confirman el aumento de este tipo de casos. Una de las fuentes consultadas fue Ada Rico, encargada del Observatorio de Femicidios de La Casa del Encuentro quien opinó que el caso Taddei disparó la idea "del crimen perfecto, de quemar para borrar las huellas. Como Vásquez estuvo libre al principio, en algunos varones quedó la sensación de impunidad".
 
 

Por su lado, La Nación fue el medio que menos relevancia le dio a la noticia, aun cuando llegó a estar en la tapa del matutino. En la nota se incluyeron destacados con las opiniones de tres expertas en violencia de género. Una de ellas fue Guadalupe Tagliaferri, Directora del servicio de Atención Inmediata del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: "No se juzga igual a las mujeres que a los hombres en estos casos. Si una mata, fue premeditado, pero si ellos lo hacen siempre hay un atenuante para la Justicia. Todavía es fácil matarnos, continuamos en desventaja". 
 
 

Página12
fue el único medio que uso el término femicidio para referirse al asesinato de Taddei. Además de las fuentes citadas en las notas de los otros diarios (los abogados y el padre o la madre de Taddei) también fue consultado el juez Carlos Rozanski, camarista en lo Criminal Federal de La Plata, quién estimó que "la muerte de Wanda es femicidio y, juzgada como tal, es un contrasentido utilizar el atenuante de la emoción violenta. Por eso el femicidio debe ser una figura penal independiente: el asesinato de una mujer por el hecho de serlo requiere que todo el proceso judicial esté atravesado por la visión de género".

Al igual que Clarín, Página12 incluyó otras notas que suman información de contexto. En un recuadro se puede encontrar la entrevista a Susana Chiarotti, Fundadora y directora del Instituto de Género, Derecho y Desarrollo (Insgenar), que sostuvo que lo primordial es comenzar a implementar políticas de prevención de la violencia contra las mujeres. En la nota de opinión firmada por Mariana Carbajal, la periodista se pregunta si la difusión mediática puede provocar un efecto imitación, como está comprobado que sucede en los casos de suicidio. “Esperemos que con la condena a Vásquez se propague un mensaje claro: le decimos basta a la violencia machista, ni una mujer más muerta por violencia de género. Ni una mujer más quemada”, concluye Carbajal.
 
 

La emoción violenta como atenuante
La condena a 18 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo era la esperable en un hecho en el cual todo indica que había gran cantidad de prueba en contra de Vásquez. En una sentencia de 222 páginas, el Tribunal Oral hace un análisis pormenorizado de las pruebas que los llevaron a la certeza de que la muerte de Wanda Taddei fue producto del obrar de Vásquez. Sin embargo, el Tribunal argumentó que resultaba aplicable un atenuante, indicando que el delito fue cometido en estado de emoción violenta producto de un cuadro de stress postraumático, originado en la tragedia ocurrida en el interior del local denominado “Cromañón”, al que se sumaba el uso indebido de drogas, que luego alcanzó a superar. Considerando ese marco, sumado al hecho del auxilio que el mismo Vásquez dio a Wanda Taddei inmediatamente después del hecho (llevándola por sus propios medios al hospital y regresando poco después de haberse ocupado de llevar a los hijos de ella a casa de una familiar) lleva al Tribunal a considerar que corresponde atenuar el monto de la pena. Se trata de una sentencia importante por cuanto el Tribunal llega a la certeza de que los hechos fueron consecuencia de las acciones del imputado y no de un accidente, como intentó demostrar. Pero al mismo tiempo una sentencia polémica en cuanto a la aplicación de una figura de atenuación que ninguna de las partes en el juicio había solicitado.
 
 
 
 
 

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