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Los derechos de las mujeres ¿a quién le importan?
 

Los medios de comunicación siguieron con detenimiento la frustrada candidatura del Dr. Daniel Reposo como Procurador General de la Nación. Sin embargo, todos los medios pasaron por alto el desconocimiento de Reposo respecto a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres

(Buenos Aires, junio de 2012) - La frustrada candidatura del Dr. Daniel Reposo, propuesto por el Poder Ejecutivo Nacional para ocupar el cargo de Procurador General de la Nación, recibió la atención sostenida de los medios de comunicación nacionales, motorizados por las impugnaciones y objeciones presentadas desde diversos sectores, así como la ampliamente difundida audiencia pública en la que el candidato intentó infructuosamente responder a las preguntas que le fueron planteadas.

Pero toda esta cobertura mediática estuvo prácticamente ausente cuando llegó el momento de valorar el desconocimiento de Reposo frente a los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

En la audiencia pública del 5 de junio celebrada en el Senado de la Nación para considerar el pliego del Dr. Daniel Reposo, la Senadora Negre de Alonso le preguntó cuál era su opinión respecto al reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre aborto no punible en el caso “FAL s/ medida autosatisfactiva”. El Dr. Reposo se manifestó en contra del aborto y aseguró que el artículo 86 del Código Penal estaría virtualmente derogado por la Convención de los Derechos del Niño, y que él personalmente está en contra del fallo de la Corte.

Estas declaraciones eran por sí mismas de gravedad suficiente como para fundamentar el rechazo a su nombramiento. No sólo porque dejan en evidencia un grave desconocimiento del derecho vigente, sino también porque mostraron su clara indiferencia respecto de los derechos humanos de las mujeres y respecto de la trascendencia institucional de las sentencias de la Corte Suprema de Justicia de la Nación.

Había muchos motivos para asegurar que Daniel Reposo era un mal candidato a la Procuración General de la Nación, pero llama la atención que tan pocos actores públicos y medios de comunicación consideraran que éste también era un motivo fundamental para rechazar su designación y para celebrar su renuncia como candidato.

¿Qué nos dejó todo este proceso? La saludable comprobación de que las instituciones democráticas puedan funcionar. También nos dejó la lamentable impresión de que los derechos humanos de las mujeres no están en un lugar muy alto entre las preocupaciones de muchos actores, públicos y sociales.

Una vez más, las mujeres comprobamos que no podemos estar ausentes de las oportunidades para ejercer los controles de las instituciones democráticas porque pocos y pocas, van a llevar adelante esa tarea de vigilancia ciudadana con nuestro lente.

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