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Perfil. Sociedad. 01/07/2012 
Que deje de ser un "caso"
 
Por Natalia Gherardi*

Hace años que Romina Tejerina se ha vuelto un “caso” que saltó más allá de su provincia. Su historia personifica la suma de violaciones de derechos que se hicieron carne en una joven expuesta a la sociedad. Es una mujer joven, de una ciudad pequeña, abusada sexualmente por un hombre mayor, viviendo en condiciones de vulnerabilidad social y económica, y que resultó embarazada como consecuencia de esa violación.

Probablemente no supo que podría haber exigido una píldora de anticoncepción luego de la violación, que tal vez no hubiera estado disponible en el centro de salud de su ciudad. Indudablemente no imaginó que podría solicitar la interrupción del embarazo, que con certeza le habría sido negado (cuánto más, tantos años antes de la sentencia de la Corte Suprema que pretende echar luz sobre el artículo 86 del Código Penal, y que aún hoy sigue siendo ignorada por autoridades de ministerios de salud). Lo que Romina supo, lo que vivió, fue la persecución penal por haber dado muerte a su hija recién nacida, sin las consideraciones que hubiera tenido de no haberse derogado la figura del “infanticidio” .

Cumplió su condena y logró su libertad hace algunos días. Ahora, Romina conoció la condena social. El Estado no la protegió de la violencia sexual que se agrede a las niñas y mujeres de nuestro país. El Estado no veló por sus derechos sexuales y reproductivos y tampoco protegió su derecho a la intimidad. A pesar de todo, fue condenada y cumplió su pena. ¿Le habrá llegado el momento de gozar de alguna protección? ¿Pondrá el Estado en marcha algún mecanismo para ayudarla a recuperar su vida, y dejar finalmente de ser un “caso”?

*Abogada, Directora Ejecutiva de ELA – Equipo Latinoamericano de Justicia y Género.
 
 

 


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