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Participación política de las mujeres: entre el cupo y la trayectoria
 

El candidato presidencial republicano Mitt Romney, estaría evaluando la posibilidad de elegir una mujer como compañera de fórmula.

Las normas de acción afirmativa que establecen un cupo para las mujeres en la conformación de las listas para cargos legislativos (como lo establece la legislación vigente en Argentina) asegura la presencia de una cantidad mínima de mujeres con posibilidades efectivas de ser electas como legisladoras. La efectividad de este mecanismo en nuestro país permitió que más del 35% de los cargos electivos del Congreso Nacional estén ocupados por mujeres, desde hace ya dos décadas.

En ausencia de estas medidas de acción afirmativa, el nivel de participación de las mujeres en los cargos legislativos disminuye de un modo significativo. Este es el caso de los Estados Unidos, donde según información de la Unión Interparlamentaria, las mujeres ocupan solamente el 17% de las bancas del Capitolio.

La participación de mujeres como candidatas a los cargos del Poder Ejecutivo sigue una lógica distinta y son muy pocos los países que incluyen medidas de paridad en las normas vigentes o que siguen una política expresa de incorporar gabinetes paritarios. Pero ¿cómo se definen las candidaturas a los cargos electivos en el Poder Ejecutivo? ¿En qué condiciones se formula una consideración explítica sobre el sexo de la o el candidato?

La nota publicada en La Nación relata la ponderación que hace el candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos, que evalúa la posibilidad de que una mujer lo acompañe como vice presidenta. La esposa de Romney dijo sentirse "encantada" con esta alternativa. Sin embargo, más allá del recuerdo de la fallida campaña republicana del 2008 en la que la entonces gobernadora de Alaska, Sarah Palin, fue la compañera de fórmula de John McCain, la nota periodística no considera la importancia de los méritos de las personas que son candidatas, más allá de su sexo.

Que las mujeres ocupen cargos relevantes en las más altas esferas de poder es un requisito de legitimidad democrática y la experiencia muestra que hay y ha habido grandes líderes mujeres (y varones) que han honrado sus mandatos, promoviendo sociedades más justas e inclusivas. La incorporación de una mujer como compañera de fórmula del candidato Romney sería un valor por la experiencia, visión y capacidades que pueda aportar al proyecto político. Pero no solamente por ser mujer.
 

 
 
 
 
 

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