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Revolucionarias olímpicas
 
Por primera vez en la historia, un grupo de mujeres atletas de Arabia Saudita fueron autorizadas por el gobierno nacional para participar de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, tal como informó Página12 en una nota titulada Revolucionarias olímpicas, publicada el 27 de julio en el suplemento Las12, diferentes organizaciones internacionales de derechos humanos calificaron el anuncio como “una cortina de humo” para ocultar la verdadera situación de las mujeres en ese país. Al mismo tiempo, las atletas temen represalias al regresar de las olimpiadas.

Según diferentes organizaciones de derechos humanos, Arabia Saudita es uno de los países con peores antecedentes en lo que respecta a los derechos de las mujeres. Y esto incluye la práctica deportiva. De acuerdo con Página12, la organización Human Rights Watch publicó un informe en enero pasado en donde acusó al gobierno saudita de impulsar innumerables barreras para prevenir que las mujeres puedan entrenar como atletas o puedan hacer deporte. De hecho, algunas de las mujeres invitadas a participar de la competencia olímpica, pertenecen a equipos clandestinos, motivo por el cual temen sufrir represalias por parte del gobierno cuando regresen de Londres.

Arabia Saudita era uno de los tres países que prohíbe que las mujeres los representen en las Olimpiadas. Esta medida va en contra de la Carta Olímpica que no permite discriminaciones por cuestiones de género. Pero también va en contra de lo que establecen otros organismos internacionales como, por ejemplo, la Convención sobre la Eliminación de todas formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW por sus siglas en inglés), a la cual Arabia Saudita adscribió.

En las observaciones que el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer presentó en 2008 sobre el país, la interpretación que hace el estado de Arabia Saudita del principio de igualdad es uno de los principales motivos de preocupación. El Comité llama al Estado a que incorpore plenamente en la legislación el principio de igualdad entre el hombre y la mujer -en el sentido de que éste conlleva la existencia de derechos similares del hombre y la mujer-, así como también una definición de discriminación basada en el sexo de conformidad con lo dispuesto en el artículo 1 de la Convención. Además, lo insta a que adopte las medidas pertinentes para aplicar el principio de igualdad formal y sustantivamente.

Como se menciona en la nota de Página12, hasta que los derechos de las mujeres no se respeten en su sentido más amplio, será difícil que noticias como éstas no se consideren más que cortinas de humo.
 

 
 

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