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Mujeres inmigrantes y servicio doméstico
 

Diversas investigaciones ponen de manifiesto el alto impacto que tiene en la economía argentina el trabajo de los inmigrantes. Por ejemplo, el aporte que realizan las mujeres paraguayas en el servicio doméstico.

En su edición del 9 de septiembre, el diario Página12 publicó en su suplemento Cash una nota que se centraba en el aporte en la economía argentina que las mujeres paraguayas realizan en el servicio doméstico, a partir de una investigación del sociólogo e investigador de la UBA Sebastián Bruno. El trabajo realizado por Bruno se titula “Migrantes paraguayas y el servicio doméstico en Buenos Aires. Diferencias y desigualdades”.

Bruno, citado en la nota, explica que en la economía política es “invisibilizada la migración, invisibilizada la mujer migrante e invisibilizado el trabajo en hogares particulares”. En el artículo también se brindan datos estadísticos sobre el servicio doméstico y la participación de las mujeres paraguayas en él.

Según la Encuesta Permanente de Hogares, en las más de un millón doscientos mil empleadas domésticas que hay en la Argentina, se calcula que alrededor del 15 por ciento son paraguayas. El 83 por ciento se encuentran trabajando en la informalidad, una cifra que más que duplica el promedio nacional.

Además de la informalidad hay otro problema legal que no se aborda en la nota, que también afecta a todas las mujeres que se dedican al servicio doméstico y es el tema de la discriminación, aún en lo formal. Incluso aquellas empleadas domésticas cuyo trabajo se encuentra adecuadamente regularizado, sufren discriminación en tanto el trabajo que llevan adelante es considerado un trabajo de segunda categoría tanto en la economía como en la sociedad como consecuencia de la desprotección pública.

Este factor disminuye sensiblemente las posibilidades de ascenso social, tal como demuestra el trabajo de Bruno que menciona que cerca de la mitad de las paraguayas que llegaron a la Argentina hace más de 15 años para trabajar en el servicio doméstico, continúan haciéndolo, lo cual “indica que esta actividad no es sólo una alternativa transitoria de primer empleo, sino que tiende a ser una inserción estructuralmente permanente”.
 

 
 
 

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