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Perfil. 30/09/2012
Género y poder
 

Por Natalia Gherardi

Las mujeres han ganado espacios de poder en la Argentina: con la Ley de Cupo las legisladoras pasaron de ser menos de 5% en 1983 a casi 40% en el Congreso Nacional.

Pero el mayor número de mujeres en puestos legislativos o en el Ejecutivo no significa en sí mismo un compromiso por la igualdad entre mujeres y varones.

El estudio “Sexo & Poder: ¿Quién manda en Argentina?” muestra que la participación de las mujeres en esos ámbitos no es indicativa de la presencia de mujeres en otros espacios.

En el área de economía y negocios las mujeres ocupan menos del 5% de los puestos de máxima decisión en las principales empresas, el 3% en las cámaras empresariales y el 5% de los sindicatos.

Con mujeres que tienen al menos las mismas credenciales educativas y calificaciones profesionales que los varones, su ausencia de esos espacios es preocupante por muchos argumentos. Entre otros, porque la sociedad pierde la oportunidad de aprovechar talentos en cuya formación se han invertido recursos públicos, privados, personales y sociales.

La hostilidad dirigida a las mujeres claramente no contribuye a promover su presencia y permanencia en lugares públicos, aunque la agresión nunca está justificada sea ésta destinada a mujeres o a varones. Tal vez la creciente visibilidad que tiene la violencia de género ayuda a generar mayor sensibilidad hacia algunas agresiones para las mujeres. Sin embargo, eso no es suficiente para naturalizar esos tratos cuando se dirigen a varones. Ya fue dicho: “No levante la voz: mejore sus argumentos”.
 

 
 

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