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Clarín. Sociedad. 30.10.2006

VIDA COTIDIANA: UNA INSTITUCION TRADICIONAL, EN CRISIS
Bien lejos del altar: cada dos casamientos ya hay un divorcio

 
Son datos de la Capital, pero los expertos hablan de la misma tendencia en todo el país. La atribuyen tanto a la creciente cantidad de parejas que conviven "sin papeles" como al aumento de divorcios.

Los argentinos están cada vez más lejos del rito formal de la libreta roja y del arroz a la salida del Registro Civil. Y cada vez se acercan más a los juzgados de familia. Un ejemplo: en la Ciudad de Buenos Aires, cada dos parejas que se casan, una se divorcia. Es una tendencia que se acentuó en los últimos años y, si se mantiene la tasa de crecimiento, los expertos pronostican que los dos estados civiles empatarán uno a uno en la próxima década.


De acuerdo con las estadísticas del Registro Civil porteño, entre los años 2000 y 2003 se anotó un divorcio cada tres casamientos. Ya durante 2004 y 2005 la brecha se achicó porque la cantidad de separaciones llegó a representar la mitad de los casamientos.


Ahora, en los primeros seis meses del año las cifras se acercaron aún más: 6.343 parejas dieron el sí y, en el mismo lapso de tiempo, más de la mitad de ese total (3.674) decidieron disolver el vínculo ante la Justicia.


Y en la provincia de Buenos Aires, entre enero y mayo del año pasado la cantidad de divorcios casi igualó a la de los casamientos: 12.040 contra 13.174, aunque las cifras disponibles de este año indican que en los primeros cuatro meses hubo 17.532 matrimonios y en el mismo períodos, 4.564 divorcios. Es decir, 3,8 matrimonios por cada divorcio.


La familia "legal" arrastra también su crisis. De acuerdo con los datos del Censo 2001, el 21% de las parejas porteñas convive sin casarse (son 115.108) y más del 80% de los "reincidentes" tampoco "firmó los papeles" con su nueva pareja.


A la vez, aumentan los divorcios. "En parte se explica porque muchas parejas separadas de hecho, que ahora viven una mejoría en su situación económica, pueden acceder a un abogado", explica Nora Granillo, abogada del Club de Divorciadas, una ONG que brinda asesoramiento legal y contención psicológica (http://www.clubdedivorciadas.com/).


En un divorcio de común acuerdo y sin bienes a repartir hay que pagar honorarios que arrancan en $1.500. La cifra se duplica si el caso es controvertido y hay bienes en litigio. En estos tiempo, si hay acuerdo de las partes, una sentencia puede salir en un lapso de entre cuatro y seis meses.


Pero hay otras causas. "Una clave es la transformación del rol de la mujer: ahora la mujer tiene una carrera profesional y compite en el mercado laboral a la par del hombre", afirma Haydeé Birgin, abogada especializada en familia y titular de la ONG Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA). "La mujer ya no tolera cuestiones como la infidelidad, que antes sus madres dejaban pasar", agrega.


Las tendencias registradas en juzgados porteños y en las ONG''s dedicadas al tema indican que las parejas que se divorcian ahora son más jóvenes —tienen entre 35 y 45 años—, el promedio de duración de sus matrimonios se redujo a la mitad —antes lo hacían tras convivir 20 años y ahora no superan los 10— y tienen hijos chicos. Incluso, explican, muchas parejas esperan hasta cumplir los tres años obligatorios que fija la ley para obtener el divorcio vincular.


Matrimonios "breves", "divorcios tempranos". Estas parejas llegan a la instancia de la separación con hijos chicos, en promedio de entre 3 y 8 años, apuntan los entendidos. La tenencia de los hijos, la cuota alimentaria y el régimen de visitas son las tres problemáticas que tornan más conflictivos estos procesos.


"La ley dice que hasta los cinco años la tenencia del chico corresponde a la mamá, a menos que lo exponga a una situación de riesgo. Son pocos los juzgados que disponen la tenencia compartida porque es un trastorno para los chicos", señala Granillo. Las cuotas alimentarias son otra disputa. En la provincia de Buenos Aires, desde diciembre aumentaron más de un 40% de los padres denunciados por no pagarlas. Y en la Capital Federal cada día se inician tres nuevos juicios por alimentos. Pero siete de cada diez padres que van a juicio no pagan las cifras estipuladas por el juez. "A veces sucede que, cuando el padre no paga, la madre se la devuelve con trabas en el régimen de visitas", apunta la abogada Viviana Hoffman, directora del Club de Divorciadas.


"Los hijos chicos de un matrimonio que se divorcia aportan una complejidad mayor al caso", resume la psicoanalista Miriam Mazover, directora de Docencia del Centro Dos. Y aconseja: "En estos casos, la separación debe ser un proceso en el que la pareja y sus hijos tienen que ir entendiendo de a poco que, a pesar de no vivir juntos, de ninguna manera ''bajará'' el monto de amor y protección que los padres dan. Deberán entender que el ''divorcio de los hijos'' es una categoría que no existe ni existirá".

http://www.clarin.com/diario/2006/10/30/sociedad/s-03015.htm
 

 
 

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