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El cuidado en la agenda
 

Clarín y Página12 publicaron notas vinculados con el tema del cuidado, que debe ser abordado tanto desde un enfoque de derechos como desde una perspectiva de género.

La semana pasada se publicaron dos notas sobre cuidado: Dejar todo por un enfermo (Clarín, 25 de octubre, edición digital) y Otra masculinidad es posible (Página12, 26 de octubre). En la primera se exponían las dificultades a las que se enfrentan las familias en las que algún miembro sufre una enfermedad mental; mientras que la segunda giraba en torno a las políticas públicas que forman el sistema de cuidados Noruego.

Sin dudas es positivo que se publiquen notas que visibilicen la importancia del cuidado y el conjunto de tareas que este implica, así como el tiempo que insume; ya que con esto se contribuye a incorporar en la agenda un tema que hasta el momento ha estado fuera de debate. Sin embargo, también es importante atender a cómo se presenta la información y qué aspectos son los que se destacan.
 

 


En este sentido, el enfoque adoptado por la nota de Clarín no es recomendable. Si bien describe las tareas de cuidado y se centra en un ejemplo concreto (una mujer que cuida de su hermana mayor con una enfermedad mental), a lo largo del relato no hace referencia a que son las mujeres las principales encargadas de este tipo de tareas. La nota constantemente se refiere a “el acompañante”, cuando todos los estudios y los datos disponibles (como por ejemplo las Encuestas de Uso del Tiempo) demuestran que son las mujeres quienes desempeñan mayoritariamente el papel de cuidadoras. De modo que no está presente la perspectiva de género.

Otro aspecto cuestionable es que se aborda el cuidado como si se tratara de un problema del ámbito privado, en el que la responsabilidad es exclusivamente de las familias y no como un asunto colectivo, ni un derecho que corresponde a todas personas. En ningún pasaje se hace mención al papel del Estado y a la necesidad de provisión de un sistema de cuidados. La consecuencia de este tipo de enfoques, en el que no se incorpora la perspectiva de los derechos, es que refuerzan la idea de los cuidados como un arreglo familiar que debe ser provisto por las personas del círculo íntimo, naturalizando así los estereotipos y la división sexual del trabajo.
 

 

Por el contrario, la nota de Página12 aborda el tema de cuidados desde una perspectiva diferente, colocando al Estado (en este caso el Estado noruego) en el centro de la escena. Aunque se incluyen ejemplos concretos (un hombre que trabaja en un refugio para la recuperación de varones violentos, una pareja heterosexual con un hijo recién nacido y un hombre que trabaja como maestro en una escuela primaria), el objetivo de la noticia es mostrar cómo las políticas públicas impulsadas por el gobierno (licencias por paternidad, cupos para mujeres en las empresas, campañas para incentivar que los puestos de trabajo tengan una composición más igualitaria por sexos) han contribuido a moldear nuevas masculinidades y a lograr una sociedad más igualitaria no sólo en el reparto de las tareas de cuidado, sino en general. Esto es muy importante, ya que gracias a esta voluntad política Noruega se ha convertido en el segundo país en estándares de equidad de género.
 
 
 

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