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UNO (Mendoza). 15.04.2007

Los incumplimientos en el pago de los alimentos

 
Impulsarán acciones de condena social como forma de combatir a los deudores.

Nicolás Tereschuk/NA
Especial para UNO

La falta de cumplimiento en el pago de alimentos de los hijos por parte de padres divorciados o separados debería combatirse a partir de mecanismos que impliquen una fuerte condena social, consideraron abogados especialistas en la temática.

“Más allá de que estas personas figuren en los registros de deudores alimentarios que se han creado a tal efecto, debería contarse con mecanismos para que exista una condena social de los pares”, sostuvo Haydeé Birgin, presidenta del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género.

La especialista propuso que “si la persona es arquitecto, debería poder comunicarse la situación al Colegio de Arquitectos, si es socio de Boca Juniors, al club”.

En un sentido similar se expresó el abogado Leonardo Glikin, titular del Consejo Argentino de Planificación Sucesoria, quien también se pronunció a favor de restricciones de tipo económico para los incumplidores.

“Una persona que no paga alimentos, con la gravedad que eso tiene, no queda por ejemplo en el Veraz. Entonces una persona que tiene una deuda de $50 porque no paga a un banco los servicios de una caja de seguridad quiere comprar una heladera y no lo dejan. Pero si es un deudor alimentario puede hacerlo tranquilamente”, advirtió.
La problemática de los incumplimientos en el pago de las cuotas alimentarias dictadas por la Justicia es una cuestión recurrente y las instituciones muchas veces no cuentan con herramientas adecuadas para combatirlo.

Esta semana se conoció en Rosario el caso de un hombre que se separó de su mujer y fue condenado por la Justicia a un mes de prisión de ejecución condicional tras ser hallado penalmente responsable por la comisión del delito de incumplimiento de los deberes de asistencia familiar.
Con el juicio de divorcio en trámite, y otro paralelo por alimentos, la Justicia había resuelto en 2004 que el hombre debía pasar a su ex mujer una cuota alimentaria provisoria de $1.200.

Pero la orden judicial fue desobedecida y las entregas se limitaron a dos cuotas de $600 cada una, aunque luego se limitaron a cien pesos.

“Hay padres que confunden todo y creen que su conflicto con la ex mujer es exactamente lo mismo que el tema de los hijos. Castigan a los hijos por el problema que tuvieron con la mujer”, advirtió Glikin, quien consideró que sobre la materia “nuestro sistema legal está basado en criterios de mucha impunidad”.

Para el especialista, “muchos tribunales funcionan extremadamente mal y un hombre con características psicopáticas o con un verdadero deseo de no pagar puede salirse con la suya”.
En tanto, Birgin señaló que la problemática se agudiza “en un país con 40 % de la población que tiene sus ingresos en negro”.

“Estoy a favor de que las mujeres se movilicen y saquen este tema a la luz pública. En Mar del Plata participé de una ronda de mujeres que, con el mismo método que las Madres de Plaza de Mayo, una vez por semana hacían una ronda mostrando los carteles de los hombres que adeudaban las cuotas alimentarias de los hijos”, subrayó.

La especialista se pronunció en contra de la figura penal de “incumplimiento de los deberes de asistencia familiar” ya que, según consideró, puede empeorar la situación y además no es efectiva: “se puede levantar pagando una cuota de 200 pesos”, señaló.

Birgin explicó que los problemas para las mujeres son menores en los casos en que los ex esposos tienen salarios “en blanco”, aunque advirtió que aún así “hay casos en los que la empresa embarga sólo hasta el 20 por ciento del sueldo y a veces con eso no se cubre la cuota, por lo que hay que seguir el pleito judicial”.

A su vez, Glikin consideró que “todo el sistema social es indulgente con esta gente que no paga su cuota”. “Hay un problema en la sociedad, no se entiende en la sociedad la importancia de este tema. Esto responde a falta de información y de formación respecto de lo que significan los alimentos”, evaluó.

Glikin evaluó que los padres “deberían sentirse orgullosos de hacerse cargo de los hijos” y consideró que el sistema legal carece de flexibilidad.

El especialista consideró que la normativa podría contemplar, en “casos de fuerte desconfianza entre los padres la posibilidad de que el hombre no entregue dinero en efectivo, sino que compre lo que el chico requiere para su vida normal”.

“El sistema no tiene las suficientes elementos de acompañamiento para lograr que la gente cumpla. En términos generales, la legislación tampoco está preparada para tratar con psicópatas que se valen del engaño para no pagar”, evaluó.

http://www.diariouno.com.ar/edimpresa/2007/04/15/nota144489.html
 

 
 

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