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El Cronista Comercial. 15.07.2009


Empresas

Cupo femenino en los directorios

 
¿Cuántas mujeres hay en el directorio de su compañía? ¿Contó bien? ¿Y cuántos hombres? Mejor cuéntelos, porque avanza un preproyecto de ley por el cual en los órganos de administración, representación, fiscalización privada y control de ciertas sociedades, no podrá haber más de un 60% por ciento de personas del mismo sexo.

A instancias del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi), por estos días el “Proyecto de ley para la no discriminación y efectiva igualdad entre varones y mujeres en el ámbito de decisión de las empresas” estaría en los despachos más altos del Ministerio de Justicia a la espera del “okei” para ser presentado al Congreso.

“Trabajamos en este proyecto como parte de varias estrategias que el Inadi desarrolla en temas de paridad: el Consenso de Estado contra la Discriminación por Género, la Red de Empresas por la Diversidad y el sello de calidad Mega 2009, porque sabemos que hay ámbitos que son los núcleos duros de la discriminación, son lugares de disputa en los que precisamos acciones afirmativas para la paridad”, dijo María José Lubertino, presidenta del Inadi.

De ser aprobada tal cual se encuentra hoy, la norma será de aplicación en las sociedades anónimas privadas, las sociedades y empresas del Estado, las sociedades de economía mixta, las sociedades anónimas con participación estatal mayoritaria y entes públicos con objeto comercial.

Por lo pronto, Eduardo Hecker, presidente de la Comisión Nacional de Valores, dijo que el organismo a su cargo “apoya calurosamente esta iniciativa”.

“El mundo está en un proceso de elevación de los estándares de participación y de igualdad de oportunidades y la Argentina tiene que tener iniciativa propia, no sólo acompañar. Este proyecto es un avance en este sentido, hay que incorporar el tema a la agenda política, económica y empresarial”, apuntó.

Del recorrido por los considerandos del preproyecto, se observa el esfuerzo en la recopilación de antecedentes normativos, aunque también se advierte una mezcla de temas, como la invocación de normas recientes de otros países tendientes a la participación efectiva de las mujeres en la política, o estadísticas que muestran el magro porcentaje de mujeres que ocupan cargos gerenciales en las empresas argentinas.

Crítica mediante, y si bien desde el punto de vista legal la figura del director no necesariamente coincide con la del cargo jerárquico director-CEO, lo cierto es que la iniciativa deja al descubierto una realidad palpable: en los órganos societarios de las empresas hay olor a vestuario de hombres.

Multas para incumplidores

La iniciativa del Inadi “tiene por objeto hacer efectivo el principio de no discriminación contra las mujeres con miras a lograr la igualdad real de trato, oportunidades y resultados entre mujeres y varones en el ámbito de decisión de las sociedades”, dice el primer artículo del documento.

Para ello dispone medidas “destinadas a eliminar y corregir toda forma de discriminación por razón o con pretexto de sexo, especialmente las derivadas de la maternidad, la asunción de obligaciones familiares y el estado civil, o los prejuicios generados en torno a estas circunstancias”.

A decir verdad, la norma sólo apunta a los órganos de dirección y fiscalización, no a generar condiciones para que las mujeres que están trabajando en el ámbito empresario puedan desarrollar sus carreras en ellos.

Así las cosas, en el documento se fija una serie de plazos para dar cumplimiento a la adecuación de sus órganos (cuatro ejercicios, por ejemplo, para las S.A.). A los fines prácticos, las empresas alcanzadas deberán presentar dentro de los 15 días hábiles posteriores a la realización de la asamblea que designe nuevas autoridades, una declaración ante la autoridad competente para acreditar el cumplimiento de los porcentajes. Esto implicará un aluvión de inscripciones en los registros públicos de comercio y en otras entidades que realizan controles o llevan registros societarios.

En caso de incumplimientos, se aplicarán las sanciones vigentes para cada tipo societario y que están en el rango del apercibimiento y la multa.

Nuevas tendencias

Eugenia Botta, socia del estudio Beretta Godoy, trabajó desde el Departamento Pro Bono de la firma en el asesoramiento técnico-societario de la norma.

“Sacamos del proyecto a las sociedades intuito personae, que son aquellas en las que la asociación con otras personas está dada por sus características propias, distintas a lo que ocurre con las sociedades de capital”, explicó.

Luego de aclarar que no todas las observaciones hechas desde su estudio fueron receptadas, desestimó que la norma implique necesariamente una reforma a la ley de sociedades comerciales, sino que se acerca a un código de buenas prácticas.

En esa línea, si bien el articulado obliga a cumplir con las proporciones de hasta el 60% para un mismo género, también instituye un certificado e invita a las provincias a sumarse a la iniciativa.

Si efectivamente se tratara de una modificación a la normativa societaria, su alcance sería nacional y tal invitación no sería necesaria.

En este punto, una de las preguntas que hay que hacer es si existen mujeres suficientes para cubrir la cantidad de posiciones que se requerirán una vez que esta norma se apruebe. “Sí; y sobran”, respondió Botta, recurriendo a cifras sobre cantidad de universitarias graduadas en las distintas universidades del país.

Con eso, sin embargo, no alcanza. Una encuesta hecha hace dos años por ELA-Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, muestra que la mayoría de las mujeres que habían trabajado en un empleo remunerado tuvo que dejar su trabajo por cuestiones de familia, y aquellas que pudieron mantener sus carreras lo hicieron recurriendo a redes familiares y sociales, compuestas generalmente por otras mujeres.

Natalia Gherardi, abogada y directora ejecutiva de la entidad, dijo que “lo que había y hay muy poco es infraestructura de cuidado que le permita a las familias que ambos progenitores sigan trabajando y no interrumpan sus carreras”.

Esto implica guarderías, escuelas compatibles en su horarios con la jornada de trabajo, permisos vinculados con el cuidado de personas con discapacidades y personas mayores, entre otras.

“Si no se tiene todo eso, lo que resulta es que o las mujeres dejan el mercado o se mueven a empleos de menos horas y, consecuentemente, menos remunerados”, explicó. Ésa es una de las razones por las cuales se da la discriminación en el empleo. “Hay otras cuestiones y motivos, pero una explicación muy fuerte es la falta de resolución de la problemática del cuidado. El Estado se desentiende y las empresas no participan de ella, incluso cuando las leyes laborales les suelen imponer esa obligación”, prosiguió.

Efectivamente, el Código Civil impone una obligación de cuidado a través del sistema de patria potestad. El Estado fija la obligación, pero aporta muy poco para darle cumplimiento.

Así, por ejemplo, a través de la legislación laboral establece la obligatoriedad de tener guardería a las empresas de más de equis empleadas, norma que no está reglamentada, que no es operativa y que “a nadie le importa”, avanzó Gherardi. “E incluso si la situación fuese la contraria, no se verían alcanzadas las millones de trabajadoras rurales, las que trabajan en el empleo informal o las que lo hacen en pequeñas empresas o de manera autónoma”, prosiguió.

En este sentido, las políticas tributarias podrían ser una herramienta para intervenir en el problema. Así, por ejemplo, se sabe que proporcionalmente hay más mujeres monotributistas que autónomas o en relación de dependencia.

“Las monotributistas son las únicas que no pueden deducir de sus impuestos lo que se le paga al servicio doméstico. Tampoco cobran asignaciones familiares, ni licencia por maternidad. Esto muestra una falta de diseño y coherencia preocupante”, remató.

De vuelta al proyecto, en el mundo hay dos países que dictaron recientemente leyes para lograr o incrementar la participación de mujeres en los directorios. “En Noruega, en el año 2004 se modificó la ley de sociedades comerciales exigiendo que representantes de ambos sexos ocupen, al menos, entre el 33% y el 50% de los cargos en directorios de sociedades estatales y privadas que hagan oferta pública de sus títulos valores”, dijo Gabriela Colombo, abogada corporativa que investiga la temática.

Allí, el incumplimiento, tras una serie de intimaciones formales, se sanciona con la disolución de la sociedad, aclaró.

Hijos del rigor, el 1´ de enero del año pasado esa ley se tornó totalmente operativa. Cuando se dictó, “las mujeres ocupaban el 7% de los cargos en los directorios de las sociedades privadas alcanzadas por la norma, mientras que a julio de 2008 dicho porcentaje había ascendido al 39%”, agregó la investigadora.

En España, en tanto, se dictó la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres; Dinamarca y Francia establecieron medidas similares, mientras que Bélgica y Suiza han considerado su adopción, si bien aun no lo han hecho, concluyó.

De socia a directora

“Si sale la ley, va a ser algo a tener en cuenta por los socios de los estudios jurídicos, pero me parecería bastante ilógico que se empiecen a nombrar socias mujeres para habilitarle directoras a empresas clientes”, estimó Botta, al ser consultada sobre esa posibilidad.

Gherardi, en tanto, dijo imaginar un futuro cercano en el que las socias de los estudios jurídicos de Buenos Aires estén completando los porcentajes que prevé el proyecto de ley y, en ese sentido, agregó que “sería más útil contar con un proyecto que promoviera las condiciones para impulsar la igualdad del crecimiento dentro del staff y mirara a las gerencias y direcciones que tienen incidencia real en la dirección de las empresas”.

Cocarda

El proyecto establece que aquellas sociedades anónimas de capital privado que cumplan con el cupo estipulado en los primeros dos años, serán reconocidas por el Inadi con la entrega de un distintivo empresarial de calidad contra la discriminación de género, en la medida en que no incurran en situaciones discriminatorias de otra índole.


http://www.cronista.com/notas/195929-cupo-femenino-los-directorios
 

 
 

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