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El trabajo doméstico: más allá de la ley

 

A mediados de marzo el Congreso aprobó la Ley de Empleadas Domésticas  para regular el trabajo doméstico. Ayudará a establecer una nueva mirada hacia esta labor.


En Argentina hay cerca de 800.000 empleadas domésticas, de las cuales solo el 16 por ciento está en blanco. Estos números provistos por la encuesta permanente de hogares (EPH) del Indec, demuestran que solo una minoría se verá afectada por la ley de Empleadas Domésticas. Esta ley, además de otorgar muchos beneficios a las empleadas, logrará darle otro estatus al trabajo doméstico y mejorar la forma en que es visto socialmente.

Página12 y La Nación trataron este tema los días 12 y 14 de abril respectivamente. Ambos diarios con dos miradas muy distintas sobre el mismo tema. Página12, en su nota Trabajo decente redactó punto por punto los cambios que produce esta nueva ley y la forma en que amplían los derechos de las trabajadoras.

“Después de casi seis décadas, cerca de un millón de mujeres pasarán a tener beneficios tales como vacaciones pagas, licencia por maternidad, aguinaldo e indemnización por despido”, explica la nota que luego desarrolla estos ítems explicando la evolución que representa en el aspecto laboral. También comenta la importancia de otra ley vetada el mismo día, que busca penalizar a los promotores del trabajo infantil.

Por su lado, La Nación produjo un informe diferente que se centra en la problemática social y humana en vez de lo que dicen las leyes. Empleadas domésticas. Las trabajadoras que nadie ve hace foco en cómo está visto el trabajo doméstico y cómo se verá afectado una vez que la ley se implemente ya que “equipara en gran medida sus derechos laborales a los del resto de los trabajadores”.

Además de detallar los cambios que se producirán, el informe analiza la relación entre empleadas y empleadores y la importancia (y complejidad) del vínculo entre ambos. “En la Argentina pesa mucho el problema del ejercicio de la autoridad en la relación”, se lee en la entrevista dada por Santiago Canevaro, investigador del Conicet, quien realizó su tesis doctoral sobre esta temática, y agrega: “Y hay también una cuestión muy fuerte con la amistad, con la familia y de las relaciones de afecto, que muchas veces engloba a la empleada doméstica.

La entrevistada Carina Lupica (directora de la ONG Observatorio de la Maternidad) explica: “La imagen que ha persistido por mucho tiempo es que las trabajadoras domésticas efectúan a cambio de un salario el trabajo que le corresponde llevar a cabo, sin remuneración, a sus empleadoras”. Esta declaración abre el debate a otro tema postergado: el rol de las mujeres y el cuidado de la casa y la familia.

Según la nota, aunque la ley sea efectiva y produzca un gran avance, no es la solución al problema. El trabajo doméstico sigue siendo uno de las áreas con más trabajo en negro. Para Álvaro Ruiz, subsecretario de Relaciones Laborales del Ministerio de Trabajo, la nueva ley implica un cambio cultural además de otorgar beneficios. Es una nueva forma de mirar el trabajo doméstico “ya no como un servicio personal sino como un trabajo”.  

 
 

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