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Un fallo que liberó condenando
 

Las hermanas Jara pasaron más de dos años encarceladas acusadas de intentar asesinar a un hombre que quiso violarlas. En el juicio, fueron condenadas  pero salieron en libertad por haber pasado ese tiempo dentro de la cárcel esperando el inicio del proceso judicial.

Ailén y Marina Jara intentaron defenderse de su acosador, pero Juan Leguizamón logró dar vuelta la historia a su favor. Él quedó como la víctima de un intento de homicidio. Las hermanas fueron encarceladas y allí estuvieron durante más de dos años esperando el juicio. Finalmente el pasado 9 de abril el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Mercedes, en un fallo unánime, declaró que las jóvenes no eran víctimas de violencia de género sino que intentaron asesinar a Leguizamón. Las condenaron a dos años, que ya habían cumplido, y salieron en libertad.

Esta es una historia verdadera que mantuvo en alerta a las feministas durante todo ese periodo. No podemos decir lo mismo de los medios de comunicación que apenas hicieron eco de la noticia. De los cuatro medios monitoreados, solo Clarín y Página12 (publicación conocida por tener un compromiso con los derechos de las mujeres) escribieron sobre el juicio.

En la nota publicada el 10 de abril en Clarín, titulada Condenaron a las hermanas Jara, pero igual salieron en libertad, habla de las hermanas como víctimas de violencia de género y explica que “los jueces no les creyeron y entendieron que no trataron de defenderse sino que planificaron el ataque juntas”. La autora de la nota, Gisele Sousa Dias, no pone en duda la verdad de las chicas y cuestiona el fallo que dice que “Leguizamón decía por el barrio que se acostaba con las dos, que le mandaba mensajes con amenazas a Ailén” y también “olvidó contextualizar: comprender, por ejemplo, que Moreno tiene el índice más alto de femicidios de la provincia”.

El fallo, considerado sexista, también fue uno de los puntos de análisis del informe publicado por Página12. La nota Las hermanas Jara, libres pero condenadas, publicada también el 10 de abril, relata minuto por minuto como fue el momento de la lectura de la sentencia y explica los distintos motivos por los cuales la sentencia es floja y deja dudas.

Acompañando esta nota se publicaron dos recuadros. Uno de ellos, Un fallo sexista habla sobre el repudio realizado por FEIM (la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer) ante la sentencia, donde Mabel Bianco, presidenta de la organización, “sostuvo que el fallo debe servir para ‘insistir en la implementación de la Ley 26.485 de Protección Integral de las Mujeres, concretando sin demora la capacitación del personal de la Justicia y las fuerzas de seguridad, además de controlar su cumplimiento’”.

El otro recuadro titulado Festejar la injusticia, escrito por Mario Wainfeld, analiza lo amargo de un fallo que condenó pero liberó al mismo tiempo. “El festejo estalló en la sala del tribunal. Reían y lloraban las procesadas Ailén y Marina Jara y su madre, más muchas mujeres que reclamaban justicia. Una paradoja perversa, producto de un sistema penal ruin”.

El caso de las hermanas Jara se convirtió en una bandera de las organizaciones que luchan por los derechos de las mujeres. Dos hermanas que por defenderse de su acosador fueron encarceladas, acusadas y condenadas por una justicia machista y patriarcal que no puede identificar la violencia contra las mujeres ni hace respetar sus derechos.

 
 

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