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El caso de Beatriz
 

Una mujer salvadoreña de 22 años quedó en el medio de una disputa legal donde su vida estaba en juego. Necesitaba someterse a un aborto para poder sobrevivir. 
 

Su caso se dio a conocer en todo el mundo. Se la llamó Beatriz, para proteger su identidad. Ella pedía algo simple: que se le realice un aborto terapéutico para poder tratar su enfermedad. Esta mujer salvadoreña de 22 años fue diagnosticada de lupus e insuficiencia renal que se complicó cuando quedó embarazada de un feto anencefálico (sin cerebro). Para poder tratar su enfermedad, era necesario someterse a un aborto, pero en El Salvador, el aborto es ilegal en todas sus formas.
La noticia recorrió el mundo e impactó con fuerza en las organizaciones feministas que inmediatamente empezaron a ofrecer su ayuda a Beatriz. En Argentina, la noticia llegó a los cuatro medios nacionales más importantes, en especial a Página 12 quien ofreció una cobertura detallada sobre la situación. 
 


 

El 30 de mayo, Página 12 publicaba la nota llamada La Corte salvadoreña, sin piedad con Beatriz y da a conocer el caso. Explica en profundidad la complejidad del tema: un país donde el aborto es ilegal en todas sus formas, una mujer con una grave enfermedad y un feto que morirá a penas nazca. En la nota mencionan la importancia de que el procedimiento se lleva a cabo y las distintas instancias judiciales por las que tuvo que pasar la mujer.

“Ahora será el Ministerio de Salud y la misma Beatriz la que decida si interrumpe su embarazo fuera del país. Existen ofrecimientos de otras naciones para atenderla”, explica la nota. Durante su cobertura, Página 12 siempre destacó el derecho de la mujer a someterse al aborto en especial después de la intervención de la Corte Interamericana de Derecho Humanos (CIDH) que “ordenó ayer al Estado salvadoreño garantizar “de manera urgente” la interrupción del embarazo que reclama Beatriz”.
 


 

La Nación también habló sobre la “polémica por el rechazo a un aborto”, pero ellos destacan que los comentarios hechos por “Sala de lo Constitucional” quien investigó el tema y concluyeron que "no existe la vulneración de derechos a la salud y vida alegadas" y que "los derechos de la madre no pueden privilegiarse por sobre los del que va a nacer”. La Nación le quita importancia al tema y asegura que Beatriz no corre ningún riesgo de salud, por lo que podría continuar con su embarazo.

Mientras que Crónica publicó una breve con foto y apenas tocó el tema, Clarín apuntó a un enviado especial y una entrevista telefónica con Beatriz, pero con demasiado dramatismo. “Su vida es una bomba de relojería, por lo que cada día que pasa el cronómetro corre en su contra”, es la primera línea de la nota titulada Vivir al borde de la muerte y atrapada por una disputa sobre el aborto en El Salvador. Las preguntas del periodista eran muy personales y dolorosas para una mujer en su situación: desde cuáles son sus “padecimientos”, hasta el sexo del bebé y si tenía “ilusión por esta niña”. 

 


 

Pero, al mismo tiempo logra presentar la bipolarización que creo en la sociedad este caso. “Las iglesias católica y evangélicas, y organizaciones civiles como Sí a la Vida, aseguran que se está manipulando a Beatriz, y los obispos de El Salvador han denunciado una ofensiva del lobby feminista para legalizar el aborto. Enfrente, sus médicos, el Ministerio de Salud, Amnistía Internacional y hasta las Naciones Unidas han solicitado a la Corte que apruebe sin demora una resolución que le permita abortar”

A Beatriz se le permitió dar fin a su embarazo, no con un aborto sino con un parto inducido (debido al tiempo de gestación) y solo Página 12 publicó la noticia. En la nota Al final, un parto inducido destaca que “Beatriz, quien dice contar con el apoyo de su madre y de su pareja, señaló que después de la cesarea sólo quiere ver a su niño de un año”. 

 


 
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