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Sanción por educar
 

En San Luis una profesora fue suspendida por haber dado a sus alumnos un libro que contiene una relación amorosa entre dos mujeres. Los padres se quejaron y la escuela retiró los libros. El gremio apoyó a la docente. 
 

La profesora les dio un libro para leer, que ya había intentado otros años y funcionó sin problemas. El novela se llama Hay una chica en mi sopa (Editorial Planeta 2001) y fue escrito por la joven escritora peruana Silvia Núñez del Arco Vidal. Pero la historia que ese libro relata no le gustó a los padres de los chicos de 4 año C del Colegio Nicolás Antonio de San Luis, más conocido como Bellas Artes. La historia de una chica que se enamora de su profesora de alemán hasta el punto de obsesionarse fue considerada “pornográfica” por no solo los padres, pero también las autoridades del colegio.

Página 12 comenzó la cobertura de este tema el pasado 3 de junio poniendo a la nota en tapa y armando un informe especial de título Torquemada todavía vive en San Luis. Fue el único diario que publicó sobre el tema. La profesora, Romina García Hermelo (de 30 años, 3 trabajando en esa institución) eligió ese libro por un  motivo en particular: “buscó cumplir con el abordaje transversal que plantea la Ley de Educación Sexual Integral”. A principios de mayo de este año, el Ministerio de Educación de la Nación emitió el segundo cuadernillo de Educación Sexual donde uno de los puntos nuevos que incorporaba era acerca de la discriminación por educación sexual. 
 


 

García Hermelo denunció que se la suspendió, pero que no se le dio el derecho a hacer un respaldo. Primero hubo una reunión entre los alumnos y los directivos del colegio. Luego los padres  donde “una madre llegó a decir que con esa lectura el trabajo que ella había hecho en toda su vida, ‘en poco menos de dos horas, la profesora lo destruyó’, es ‘una sinvergüenza y se lo reconoce en su presencia, es una atrevida’”. A la profesora se le anunció de las reuniones una vez que pasaron y se analizaba la sanción. Le permitieron hacer una nota de descargo, pero el Ministerio de Educación ya estaba avisado sobre la situación y pidieron el nombre y DNI de García Hermelo. “La sanción la tenían antes de escuchar y leer la nota de descargo. Lo corroboro, ya que al otro día recibo la sanción de suspensión por 90 días, sin goce de haberes y me instruyen un sumario”, explica la profesora a Página 12.

La sanción cruzó la frontera de San Luis y el caso se hizo conocido a nivel nacional. Página 12 continuó la cobertura con la nota “La sanción es arbitraria” publicada el 4 de junio. “Desde el gobierno nacional y la Comunidad Homosexual Argentina (CHA) salieron ayer a respaldar a la docente de un secundario de San Luis, Romina García Hermelo”. La ex diputada y actual funcionaria en la Jefatura de Gabinete de Ministros, Cecilia Merchán, también defendió a la profesora argumentando que la sanción “es arbitraria, porque no se tuvo en cuenta la voz de la docente. Sería importante que el Ministerio de Educación de la provincia la revise y revea la situación de la profesora”. Los gremios docentes también brindaron su apoyo a García Hermelo. 
 


 

La docente, con la lectura de este libro buscó hablar sobre diversidad sexual teniendo en cuenta la ley 26.150 de Educación Sexual Integral. Al aplicarle esta sanción, la escuela está violando la ley y distintas normativas: “’Se puede discutir el texto en sí mismo. Todo texto es pertinente, depende de cómo se trabaje en el aula. Pero en la Argentina tenemos leyes de Matrimonio Igualitario y de Identidad de Género, y se debe entender que nuevas formas de vínculos y de familias están legalizadas. Y de estos temas hay que hablar en las aulas’”, agregó Merchán, en diálogo con Página/12.

El jueves 6 de junio, el diario publicó la nota de título El próximo paso puede ser un exorcismo donde explica que a la profesora se le abrió una causa penal impulsada por la “madre de una de sus alumnas de la Escuela de Bellas Artes Nicolás Antonio de San Luis, devota de la Iglesia Universal del Reino de Dios”. Por su lado, alumnos y ex alumnos de García Hermeldo marcharon a favor de la docente y anunciaron que “recibieron bien la discusión en un colegio sin educación sexual y con prejuicios evidentes”.

 


 
 

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