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CLARÍN. OPINIÓN. 13.10.2009

Las mujeres amplían el acceso a la Justicia

 
La Argentina es ejemplo de políticas contramayoritarias, es decir, las que motorizan mujeres para incluir voces y derechos generalmente ignorados.

Por: Martín Böhmer
Profesor de derecho de la universidad de San Andrés, miembro de CIPPEC

Algunas primeras veces de ciertos eventos se reciben con felicidad aunque a ella se agregue la tristeza de la demora.

Últimamente el acceso de las mujeres a ciertos lugares de prominencia política en nuestro país han evocado una vez más esos sentimientos, pero también comprueban el surgimiento de una nueva forma de la política, la política contramayoritaria, la que se hace con la Constitución en la mano y con fundamento en los derechos.

En efecto, hoy la Argentina cuenta con dos mujeres en la Corte Suprema, ambas comprometidas con la práctica política de los derechos. La Dra. Highton ha sido desde siempre una figura fundamental en la lucha por el acceso a los derechos y junto con la Dra. Alvarez, pionera de métodos alternativos de solución de conflictos.

La Dra. Argibay no sólo ha defendido los derechos en los tribunales nacionales sino que ha sido nuestra embajadora en tribunales internacionales de defensa de derechos humanos, instancia en la que también hemos contado con la presencia de la Dra. Inés Weinberg.

Ambas ministras llevan adelante los esfuerzos de la Corte por aumentar el acceso a la justicia, en particular de grupos desaventajados, en particular de las mujeres.

Dos eventos más van en el mismo sentido. Por primera vez en nuestra historia el decanato de la Facultad de Derecho de la UBA será ocupado por una mujer, la Dra. Mónica Pinto, Profesora Titular de Derechos Humanos, representante del país y de la Facultad en foros internacionales y una luchadora permanente por que la perspectiva de los derechos permee las políticas públicas y las aulas universitarias.

También por primera vez, el Presidente de los Estados Unidos, abogado y profesor de derecho constitucional, ha designado embajadora en la Argentina a Vilma Martínez, militante de derechos civiles, miembro de la legendaria NAACP, fundadora de MALDEF (la organización defensora de los derecho de los mexicano americanos), y la abogada que ganó el caso Griggs, en el que la Corte norteamericana en 1971 sostuvo por primera vez que la discriminación no sólo es una cuestión de trato sino también del impacto que una acción produce en un grupo.

Hace unos días fui invitado por el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA) a hacer unas presentaciones ante la Corte Suprema Mexicana sobre las acciones colectivas y el género y volví a ser testigo del interés que nuestra política contramayoritaria despierta en un continente en el cual la política mayoritaria ha incumplido sistemáticamente las promesas constitucionales de inclusión y no discriminación.

A mi vuelta, y gracias a una invitación del Internacional Women's Forum, tuve la oportunidad de moderar una mesa junto a Silvia Fesquet en la que disertaron la Dra. Highton y el primer Fiscal del Tribunal Penal Internacional, el Dr. Moreno Ocampo.

Allí volví a calibrar lo excepcional del logro argentino, la forma en la que nos levantamos de la ruina moral de la dictadura con la Constitución en la mano y apoyados en los derechos y la impresionante proyección internacional de nuestro logro.

En momentos en los que la política mayoritaria, la que se hace desde el Ejecutivo y el Legislativo sigue dando la espalda a quienes más la necesitan, cuando las puertas se cierran a los reclamos y a la participación, la justicia entiende el desafío y arma instituciones y prácticas para llevar la deliberación donde los otros poderes dejaron sólo silencio y para incluir las voces que la política mayoritaria insiste en excluir.

No es sorprendente entonces que las voces de las mujeres, concientes de pertenecer a una mayoría excluida, tomen los instrumentos de la justicia para hacer desde allí política contramayoritaria, la que defendiendo los derechos de la Constitución incluya a quienes la política mayoritaria, en el mejor de los casos, ignora.

http://otrosmovil.clarin.com/diario/2009/10/13/opinion/o-02017530.htm
 

 
 

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