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Muchas candidaturas, pocas propuestas

 

Falta menos de un mes para que se celebren las elecciones primarias abiertas simultáneas y obligatorias que tienen por objetivo la renovación de un porcentaje de bancas del Congreso Nacional y de varios congresos provinciales, y el panorama es aún incierto. El mapa político ofrece múltiples candidaturas, pero es poco lo que se sabe acerca de las propuestas concretas. Y menos aún sobre aquellas tendientes a disminuir la desigualdad de género.

(Buenos Aires, 22 de julio de 2013) - La Dirección Nacional Electoral define a las elecciones primarias como “un método de selección de candidaturas para cargos públicos electivos nacionales y de habilitación de partidos y alianzas para competir por tales cargos”. Sin embargo, poco de eso encontramos en las actuales primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) a celebrarse el 11 de agosto. Por ejemplo, en la renovación de cargos para el Congreso Nacional en la Ciudad de Buenos Aires, de las 16 fuerzas que se presentan sólo 4 (Juntos, Coalición Sur, Suma Más y Presidente Illia) utilizarán esta herramienta para seleccionar las candidaturas que efectivamente competirán en las elecciones legislativas de octubre. Los demás partidos ya han definido a sus integrantes, de modo que el papel de la ciudadanía se limita a votar a las listas confeccionadas y no a participar en la selección de las candidaturas de cada fuerza.

En un sistema democrático, la elección de la ciudadanía debería estar apoyada en la evaluación de diferentes proyectos políticos sobre la base de información y argumentos. Pero hasta el momento no se han producido debates en que se exponga la posición sobre temas clave y es escasa la información disponible sobre las propuestas de cada fuerza política. Los partidos de gobierno a nivel nacional y de la CABA no han publicado su plataforma electoral y las propuestas de los demás partidos, cuando existen, suelen ser bastante generales. Nuestra capacidad de decisión se reduce, en esta ocasión, a una elección entre personas y no entre ideas y proyectos.

Las mujeres y sus derechos en las PASO
En este contexto, no es difícil imaginar la invisibilización de las mujeres y sus derechos en el tibio debate electoral. Si evaluamos la posición que ocupan las candidaturas femeninas en algunas jurisdicciones claramente encontramos sólo el estricto cumplimiento del cupo femenino (30% con posibilidades de ser electas) mostrando lo lejos que estamos de una sociedad convencida de la democracia paritaria.

En Capital Federal, de 16 candidaturas (tanto para Congreso como para Senado), sólo 2 están encabezadas por mujeres. En el Senado Gabriela Michetti del PRO y Alicia Olivera del Partido Fe, y en la Cámara Baja, Elisa Carrió por Coalición Sur y Manuela Castañeira por el Movimiento al Socialismo. En la provincia de Buenos Aires, de 10 candidaturas para el Congreso, sólo 2 están encabezadas por mujeres (Margarita Stolbizer de Frente Progresista Cívico y Social y Marta Maffei del Frente Popular, Democrático y Social). El resto de las candidaturas completan las listas prolijamente sin pasar del 30% de mujeres.

Las resistencias al avance de las mujeres en política se ponen también de manifiesto en la imagen que se presenta de ellas en los medios de comunicación: se evalúa su aspecto físico y se destacan sus vínculos familiares y matrimoniales antes que la consideración de sus ideas (o ausencia de propuestas). Pero no se condenan las prácticas de nepotismo político cuando se trata de hermanos, hijos u otros familiares varones.

Lo más preocupante es que parece una campaña vacía de contenido. Y las propuestas relacionadas con una mejora en la calidad de vida y un efectivo cumplimiento de los derechos de las mujeres no son una excepción. En la revisión de la información disponible en internet, sólo se han identificado propuestas vinculadas con algunas medidas muy generales destinadas a erradicar la violencia de género y la trata de personas y otras sobre políticas de cuidado –especialmente cuidado infantil-, como son la ampliación de la infraestructura de guarderías y jardines infantiles. Son consideraciones generales sobre temas poco controvertidos y que no alcanzan a instalar el debate necesario para una verdadera transformación de una cultura discriminatoria que es la que permite la reproducción de las desigualdades de género.

 
 

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