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Promesas incumplidas
 

La propuesta de discutir la redacción de un nuevo Código Civil considerando los cambios en las relaciones sociales de las últimas décadas y los tratados de Derechos Humanos era sumamente atractiva. Sin embargo, el proyecto que se votó en el Senado y, en particular, la reescritura del artículo 19 que determina la existencia de la persona, se alejó de las primeras intenciones de modernizar la jurisdicción.

(Buenos Aires, 29 de noviembre de 2013) - El proyecto original enviado al Congreso de la Nación por la Comisión redactora del Proyecto de Código Civil y Comercial unificado tuvo entre sus objetivos el modernizar las instituciones y definiciones dadas por el Código Civil redactado por Vélez Sarsfield en 1869. Aunque la redacción original del Código tuvo numerosas modificaciones a lo largo de los años, la propuesta de discutir un nuevo texto pensado a partir de los cambios en las relaciones sociales ocurridos en las últimas décadas, y desde el paradigma que establecen las Convenciones Internacionales de Derechos Humanos, era una propuesta atractiva.

Desde ELA nos manifestamos a favor de la posibilidad de concluir un trámite de divorcio en forma más ágil, del reconocimiento jurídico de las uniones de hecho, la valorización de las tareas de cuidado y la exclusión del embrión no implantado en el seno materno de la categoría de persona dejándolo sujeto a una protección jurídica específica y ulterior. Claramente, aún con la complejidad de un cuerpo legal en el que se regulan temas específicos muy disímiles y de maneras bien diversas, en nuestra opinión el capítulo específico del derecho de familia incluía ciertos avances dignos de celebración.

Sin embargo, la Comisión Bicameral para la Reforma, Actualización y Unificación de los Códigos Civil y Comercial de la Nación emitió un dictamen sobre el proyecto el día 20 de noviembre introduciendo varias modificaciones, entre ellas, la reformulación del artículo 19 dedicado a la determinación de la existencia de la persona. En esta nueva propuesta, el artículo queda redactado en forma escueta de la siguiente manera: “La existencia de la persona humana comienza con la concepción”. Se quitó la parte que decía expresamente que esa concepción debía producirse en el seno materno, así como la siguiente disposición: “En el caso de técnicas de reproducción humana asistida, comienza con la implantación del embrión en la mujer”. Esta redacción parece otorgar el status de persona al embrión no implantado.

Esta modificación desconoce la sentencia “Artavia Murillo vs Costa Rica” de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que afirma que la interpretación correcta de la Convención Americana de Derechos Humanos excluye al embrión de la categoría de persona. 

El debate en el ámbito civil acerca del comienzo de la vida en nada debiera obstruir el debate legislativo pendiente sobre la legalización del aborto. El derecho al aborto no punible vigente en la actualidad en caso de peligro para la vida o la salud de la mujer, o si la gestación es producto de una violación, es constitucional y convencionalmente válido tal como resolvió la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el caso “F.,A.L. s/medida autosatisfactiva” tampoco se ve alteado por la redacción del artículo 19, en cualquiera de sus posibles redacciones.

Sin embargo, es sumamente preocupante que en un Estado laico el debate legislativo sea condicionado por visiones religiosas particulares. Es paradójico además que esto suceda cuando el debate central gira en torno a cómo ingresar jurídicamente al siglo XXI.  

 
 

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