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Los casos Marita Verón
 

La Corte Suprema de Justicia de Tucumán resolvió el recurso presentado contra la sentencia de la Cámara Penal de Tucumán que en diciembre de 2012 había absuelto a todos los imputados en el caso de Marita Verón.

(Buenos Aires, 20 de diciembre de 2013) - Luego de un año de dictada la sentencia que había dispuesto la absolución de todos los imputados en el caso Martia Verón, el pasado 17 de diciembre la Corte Suprema de Justicia de Tucumán revocó la sentencia y condenó a 10 de los 13 imputados. A diferencia de lo resuelto en la Cámara, sólo dos fueron absueltos y una falleció este año, de modo que la accción penal se extinguió.

Con resultados tan diferentes parece que hubo dos casos Marita Verón. ¿Qué pudo ser tan distinto en la mirada del tribunal que llegó a resultados diametralmente opuestos?

Uno de los puntos fundamentales de esta sentencia está dado por la importancia que se le dio a la perspectiva de género como clave para entender la complejidad de un fenómeno como la trata de personas. El tribunal claramente señaló que las pruebas no pueden ponderarse sin una perspectiva de género en el análisis y abordaje de los hechos que involucra la trata de personas con fines de explotación sexual.  Y por ello en uno de los pasajes de la sentencia se afirma que: “Esta íntima vinculación entre el fenómeno de la trata de personas y la violencia de género, obedece a la base común que encuentran dichos fenómenos, consistente en históricos patrones socioculturales que determinan una asignación estereotipada y dicotómica de roles para hombres y mujeres, colocando a éstas últimas en una situación de inferioridad y de notoria vulnerabilidad, institucionalizando la desigualdad y estimulando y naturalizando la discriminación y la violencia en contra de ellas. Por ello, la violencia contra la mujer y la trata de personas con fines de explotación sexual, no constituyen fenómenos aislados, sino que resultan el producto de una violencia estructural que impregna todo el tejido social”.

Las mismas pruebas analizadas desde una perspectiva de género pueden decir cosas muy distintas. La palabra de las víctimas de redes de trata que vieron a Martia Verón fueron sistemáticamente silenciadas por los jueces de Cámara, tachadas de poco creíbles en virtud de “inconsistencias” puntillosamente buscadas en sus dichos, desconociendo los efectos que tiene una situación traumática como la que vivieron y los enormes esfuerzos que implica recordar el infierno en el que estuvieron.  

En este sentido, cabe citar una parte de la sentencia en la que se detienen en este punto: “(...) debemos analizar la realidad sobre la base de la existencia de condiciones históricas de desigualdad entre hombres y mujeres, dado que dicha realidad se caracteriza por responder al patriarcado como sistema simbólico que determina un conjunto de prácticas cotidianas concretas, que niegan los derechos de las mujeres y reproducen el desequilibrio y la inequidad existentes entre los sexos”.

La contraposición de estas sentencia es un ejemplo más que da cuenta de por qué la insistencia en que los operadores jurídicos cuenten con herramientas conceptuales para analizar los hechos a luz de la complejidad de las relaciones en las que están inmersos. No se trata de un mero capricho, son los derechos humanos de las mujeres los que están en juego.
 
 

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