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Lecturas feministas para el verano (y el resto del año)

 

ELA estuvo recomendando en Facebook libros sobre temas vinculados de alguna manera con el feminismo para leer durante las vacaciones, pero también durante todo el año.   

(Buenos Aires, 28 de febrero de 2014) - Durante enero y febrero en la página de Facebook de ELA realizamos la campaña Lecturas feministas para el verano. El objetivo era recomendar al público en general libros, tanto teóricos como de ficción, que abordan temas de alguna manera vinculados con la agenda feminista.

Comenzamos recomendando Un cuarto propio, de Viriginia Woolf para continuar con Cómo ser mujer, de Caitlin Moran; El país de las mujeres, de Gioconda Belli; Claves feministas para la negociación en el amor, de Marcela Lagarde; Operación dulce, de Ian McEwan; Trimarco, de Soledad Vallejos; El tiempo entre costuras, de María Dueñas; El género en disputa, de Judith Butler; Atlas de geografía humana, de Almudena Grandes; Manifiesto contra-sexual, de Beatriz Preciado, Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra de John Irving; El contrato sexual, de Carole Pateman y finalizamos con El segundo sexo, de Simone de Beauvoir.

Unos días después de publicar la primera recomendación, The Guardian publicó un artículo que proponía que en 2014 cambiemos los hábitos de lectura eligiendo autoras mujeres. La nota afirmaba que se publican prácticamente la misma cantidad de libros escritos por varones que por mujeres, y sin embargo los libros escritos por mujeres reciben menor cobertura y difusión por parte de diarios y revistas especializadas. Por este motivo la autora, Joanna Walsh, escritora e ilustradora, comenzó una campaña #readwomen2014 (leer mujeres 2014) en las redes sociales.

En Argentina, La Nación se hizo eco de la noticia en una columna firmada por Maximiliano Tomas para quien la iniciativa es una idea "absurda”, originada en la mera corrección política. Tomas afirma: “Así que por supuesto que hay que leer a escritoras mujeres. ¿Y por qué no hacerlo, además, durante un año y no a lo largo de diez, o incluso toda la vida?” para luego enumerar a las escritora que él recomienda. Por supuesto, estamos de acuerdo: la campaña de Walsh se centrará en 2014 y la de ELA en el período de vacaciones pero el verdadero objetivo es cambiar los hábitos sexistas de lectura que prevalecen.

Finalmente, el último argumento del periodista en contra de incentivar la lectura de autoras mujeres justifica, al mismo tiempo, la iniciativa: hay que leerlas, antes que nada, porque son grandes escritoras.  
 
 

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