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Cuidar da trabajo
 

Un fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, sobre el caso de una mujer contratada para cuidar a un hombre enfermo, revela las resistencias que persisten para reconocer como trabajadoras a quienes realizan tareas vinculadas con el cuidado.

(Buenos Aires, 12 de febrero de 2014) - Una mujer, contratada por el hijo de un hombre que padecía una hemiplejia para cuidar de él de lunes a sábados de 9 a 22hs, le exigió a su empleador que registre la relación laboral. Frente a la negativa, se consideró despedida e inició una demanda en el fuero laboral. En primera instancia su pedido fue rechazado, ya que el juez interviniente entendió que el cuidado de personas a cambio de una remuneración no constituye un trabajo, sino que se enmarca dentro de los contratos de derecho común.Su ex empleador ni siquiera contestó el reclamo judicial.

La sentencia fue apelada por la mujer, y la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo resolvió, en un fallo dividido, dejar sin efecto la sentencia de primera instancia y encuadrar la contratación en el marco de la Ley de Contrato de Trabajo. Si bien en la sentencia no se hace ningún análisis diferenciado respecto del impacto de las tareas de cuidado en la vida de las mujeres, y el contexto de desigualdad en que se desarrolla este trabajo en el ámbito del mercado de trabajo, resulta positivo que se reconozcan los derechos de la trabajadora como tal. El fallo tampoco hace hincapié en detalles que surgen de la propia lectura de los hechos y que funcionan como radiografía de las condiciones de trabajo de las mujeres: la gran cantidad de horas de trabajo diarias desempeñadas, el bajo salario ($1400 en el 2007), lo arduo de la tarea desempeñada. 

Estas circunstancias dadas por la extensa jornada laboral, la no registración del vínculo laboral, el no pago de vacaciones ni aguinaldo, el sueldo ínfimo, no constituyen hechos aislados sino un cotidiano para muchas mujeres que desempeñan tareas similares. Si a ello se agrega que aún se debate si su tarea es o no un trabajo en función de la existencia o no de lucro para el empleador, una vez que la trabajadora logró sortear barreras previas para el acceso a la justicia, la situación es trágica. Que en el fuero laboral, protectorio del trabajador, dirima con posiciones encontradas esta inclusión, deja un sabor agridulce: de satisfacción porque finalmente en el caso concreto se reconocieron los derechos laborales de la cuidadora, pero amargo por las opiniones disidentes dentro de la Cámara y en primera instancia.

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