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Escuelas y estrategias de cuidado: una mirada distinta sobre el déficit en las vacantes escolares
 

El conflicto en torno a las vacantes en las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires dejó en evidencia el déficit en infraestructura escolar. Compartimos la nota de opinión publicada en la web del proyecto El Cuidado en la Agenda Pública.

(Buenos Aires, 28 de febrero de 2014) - El comienzo del año estuvo marcado por el conflicto desatado en la Ciudad de Buenos Aires en torno a la falta de vacantes para niñas y niños en edad escolar, especialmente para salas de 2 y 3 años en Educación Inicial. El nuevo sistema de inscripción en línea dejó en evidencia un importante déficit en infraestructura escolar, que ya era conocido al menos desde que el Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de Buenos Aires condenó al Gobierno porteño por el incumplimiento del mandato constitucional de “asegurar y financiar la educación pública estatal, laica y gratuita en todos los niveles y modalidades, a partir de los cuarenta y cinco días de vida hasta el nivel superior …” (artículo 24 de la Constitución de la Ciudad).

Desde el punto de vista de los niños y niñas, la vulneración de su indiscutible derecho a la educación tiene efectos en su socialización temprana y los estímulos que reciben, con un impacto que ha sido comprobado por especialista en torno al éxito de su desarrollo futuro.

Pero hay otro aspecto de este conflicto que ha sido menos explicitado: el rol que cumplen las escuelas en las estrategias de las familias para el cuidado de los niños y niñas. Los datos muestran que en el 80% de los hogares las tareas domésticas y el cuidado cotidiano de niños, niñas y adolescentes recaen exclusivamente sobre las mujeres. El sistema educativo facilita indirectamente la conciliación entre trabajo y familia, liberando las tensiones sobre el tiempo de sus progenitores y en particular de las madres que son quienes asumen de un modo ampliamente mayoritario su cuidado. Sin embargo, la escuela sólo funciona como estrategia disponible en lo que respecta a niños y niñas en edad de educación obligatoria, y a tiempo parcial.

Los datos relevados en el marco del Proyecto El cuidado en la agenda pública: estrategias para reducir las desigualdades de género en Argentina muestran que la cobertura de servicios educativos es prácticamente universal en el nivel primario para todo el país, con niveles superiores al 98%. También es elevada para el nivel obligatorio del nivel inicial (sala de 5 años), con una cobertura promedio del 91,4% a nivel nacional (llega a 96,7% en la Ciudad de Buenos Aires pero es de 82,7% en Chaco).

Sin embargo, la situación de la cobertura de escolaridad pública en las distintas salas del nivel inicial varían sustantivamente por edad y por jurisdicción. Mientras que para la sala de 4 años la cobertura es relativamente alta en todo el país (en promedio 69,8%) las diferencias se vuelven más extremas para los más pequeños. Del total de niños y niñas de 3 años de edad en el país, sólo el 40% cuenta con vacantes en escuelas públicas. La ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción que más avanzada se encuentra (con una tasa de cobertura para esa edad de 75,8%) muy por encima de la Provincia de Buenos Aires (54,6%) y de las provincias del norte (donde solo el 20% de los niños y niñas de 4 años contarán con vacantes escolares).

Para la edad de 0 a 2 años la situación se agrava considerablemente, ya que sólo el 4% cuenta con cobertura del servicios escolar a nivel nacional (la ciudad de Buenos Aires es la jurisdicción que brinda mayor cobertura, aunque para un muy limitado número de niños y niñas que no llegan al 14% del total).

Estos datos muestran que las responsabilidades de cuidado de niños y niñas en la primera infancia se encuentra aún altamente concentrada en los hogares, motivado no solo por las insuficiencia de establecimientos que brinden servicios educativos para ese tramo de edad, sino también por las preferencias basadas en patrones culturales que llevan a considerar a los menores de 3 años como “muy chiquitos” para concurrir a la escuela (como surge del estudio realizado por ELA en 2012).

Aquellas familias que resuelven recurrir a la escolaridad privada y pueden afrontar su costo, contarán con una alternativa frente a la manifiestamente insuficiente oferta estatal. Sin embargo, esta estratificación socioeconómica de las opciones de cuidado acentúa no sólo las desigualdades de género (porque el cuidado en el hogar es prioritariamente asumido por las mujeres) sino también las desigualdades socioeconómicas (porque se trata de opciones no disponibles para las personas en situaciones más desfavorecidas), con un fuerte impacto en las posibilidades de desarrollo de la autonomía de las mujeres.

La ciudad de Buenos Aires se encuentra en manifiesto incumplimiento de su obligación de garantizar la escolaridad de los niños y niñas más pequeños, pero ciertamente no es la única jurisdicción en el país, ni la que está en peor situación de incumplimiento. Ciertamente, mientras haya niños y niñas sin vacantes escolares no sólo verán profundizada la desigualdad en tanto llegarán con distintas formaciones y desarrollos al inicio de la escolaridad obligatoria, sino que además se afecta el derecho de las familias a contar con un amplio abanico de opciones para resolver el cuidado de los más pequeños, con libertad y sin discriminación.

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