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Dos daños distintos
 

Una sentencia del Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Corrientes reconoció el daño moral sufrido por la mujer por el no reconocimiento del progenitor de su hijo.

(Buenos Aires. 26 de febrero de 2014) - Una mujer demandó al padre de su hija por no haberle reconocido la paternidad sino hasta los 6 meses de vida, y reclamó en consecuencia el daño moral ocasionado, tanto en representación de su hija, como de forma autónoma por el daño sufrido por ella.

En la instancia de Cámara se aceptó la legitimación del daño reclamado en representación de la niña, sin embargo, el daño reclamado en nombre propio no fue reconocido. La Cámara llegó a sostener que “aún cuando se considere que el reclamo de la madre de la menor se hubiera fundado en una causa independiente de la filiación, tampoco el reclamo podía prosperar. Pues no existió abandono ya que no vivían juntos, no estaban unidos en matrimonio y no cohabitaban”.

Sin embargo, en su sentencia, el Superior Tribunal de Justicia de la provincia de Corrientes se aparta de la decisión de Cámara al considerar que si bien las relaciones de familia no pueden significar por sí mismas un obstáculo para la reparación civil, lo que sí es necesario probar es la existencia de un daño. En este sentido, citando a Graciela Medina, sostiene que concebir la reparación en términos meramente dogmáticos puede llevar a grandes injusticias. Lo que debe hacerse es analizar la situación en concreto y su contexto. Transitar todo el periodo de gestación sin la compañía ni apoyo espiritual del progenitor, debe ser considerado un daño moral autónomo del daño sufrido por el hijo con una entidad suficiente para obligar al progenitor a resarcir a la madre. En efecto, reconoce la legitimación de la mujer para reclamar por el daño, autónomamente.

La contracara del interrogante sobre el reconocimiento por parte de la justicia al daño moral sufrido por la mujer que es abandonada al dar la noticia de su embarazo a su pareja es, justamente, si es exigible al progenitor que cumpla con su justa parte, una vez advertido del embarazo de la persona con quien mantiene una relación sentimental. La respuesta que parece dar la Cámara es la de no reconocer su derecho a exigir una conducta responsable a la pareja con quien no estaba unida en matrimonio ni convivía y así, de alguna forma, castigarla por su mala elección.

En este punto la sentencia hace a un lado de la discusión el daño ciertamente grave provocado hacia la hija por no haberla reconocido, -lesionando así su derecho a la identidad- y se centra en la afección autónoma provocada hacia la mujer por tener que afrontar sola su embarazo, y hasta 6 meses después de nacida su hija. Esta sentencia separa claramente el daño de la madre del daño de la hija, y es por ello una sentencia a destacar. Al distinguir ambas situaciones, el Tribunal aplica -a diferencia de lo resuelto en Cámara- el artículo 1078 del Código Civil, que sólo da la legitimación a reclamar el daño moral a aquel que fuera directamente afectado.

Es interesante contrastar la solución arribada por este tribunal con la que puede llegar a imponerse de ser aprobado el Proyecto de Reforma del Código Civil, ya aprobado por la Cámara de Senadores. El Proyecto, lejos de reflejar la discusión aquí planteada, establece que “el daño causado al hijo por la falta de reconocimiento es reparable”, sin mencionar en ningún momento el daño ocasionado a la mujer. Si bien esto no implica que no se pueda reclamar por otras vías, es llamativo cómo algunas discusiones siguen, no ingenuamente, siendo omitidas. 

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