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El tiempo de trabajo en debate
 

Una iniciativa impulsada por un gobierno local en Suecia propone reducir la jornada laboral y medir los efectos en la productividad y la eficiencia. Esta norma permite incrementar el tiempo libre de trabajadoras y trabajadores quienes, por lo tanto, podrían asumir una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado. Reproducimos la nota publicada en la web del proyecto El cuidado en la agenda pública.

(Buenos Aires, 25 de abril de 2014) - Este mes la ciudad sueca de Gotemburgo se ha colocado en el centro del debate tras anunciar que pondrá en marcha un experimento que consiste en la reducción del tiempo de trabajo de algunas dependencias municipales, para posteriormente medir las consecuencias de la disminución horaria en los resultados obtenidos por sus trabajadoras y trabajadores. Para ello se compararán parámetros de productividad y eficiencia en el grupo sometido a la reducción horaria con las de otras dependencias que actuarán como grupo de control. También se tendrán en cuenta factores como los efectos en la calidad de vida y en el número de días que trabajadoras y trabajadores piden por motivos de enfermedad.

Diferentes estudios apoyan el argumento en el que se basa el experimento: más horas de trabajo no siempre implican una mayor productividad, sino que por el contrario, es la reducción horaria la que da lugar a incrementos en la productividad, la eficiencia y la calidad de vida de las personas. Un claro ejemplo de ello ha sido el caso francés. A pesar de ser uno de los países europeos en los que se trabaja la menor cantidad de horas (como consecuencia de la ley Aubry sancionada en el año 2000 que redujo de 40 a 35 horas de trabajo semanales con el objetivo de crear más puestos de trabajo), se ubica entre los primeros en términos de productividad.

Según un informe de la Unión Europea, Suecia se encuentra entre los países más exitosos en términos de conciliación de las responsabilidades familiares y laborales. Las tasa de empleo femenino están entre las más altas de la Unión Europea, mientras que las tasas de pobreza infantil son de las más reducidas. Existe una política pública de apoyo a las familias de calidad, con instituciones de cuidado, licencias flexibles y reducción horaria para padres y madres, creando las condiciones que fomentan la corresponsabilidad en el cuidado.

Sin embargo, un estudio de la OCDE señala que a pesar de los avances, en Suecia aún existe una segregación por género en el empleo público, con una concentración de mujeres en áreas como salud, educación y cuidado de niños y niñas. Las mujeres son quienes suelen reducir sus horas de trabajo tras el nacimiento de los hijos; y esto sumado a largos períodos de licencia que no contribuyen al desarrollo de sus carreras profesionales. El resultado de todo ello es que aún en el contexto sueco, persiste una brecha salarial superior al 15% y que las mujeres siguen siendo una minoría entre quienes ocupan posiciones de mando en el mercado laboral.

La experiencia que propone la ciudad de Gotemburgo a partir de la reducción de la jornada laboral tanto para mujeres como para varones, permite profundizar este debate adoptando  un carácter más amplio que aquellas discusiones que se centran exclusivamente en la extensión de las licencias maternales, paternales y parentales. Si bien la extensión de las licencias es necesaria para garantizar el derecho al cuidado, constituyen sólo una de las tantas medidas que pueden implementarse para dar respuesta a las demandas vinculadas con el cuidado. Es por ello que resulta fundamental que los Estados planteen alternativas con miras a la construcción de un sistema en el que las familias tengan más tiempo libre y cuenten con mayores grados de libertad para elegir de qué modo desean responder a sus diversas necesidades de cuidado.

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