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Luchar por la libertad

 

El pasado 13 de mayo falleció en Buenos Aires a los 75 años Haydée Birgin, abogada y socióloga feminista, presidenta de ELA. Partícipe indiscutible de las luchas y conquistas de los derechos humanos de las mujeres en el último medio siglo en Argentina y América Latina, fue una referente del feminismo latinoamericano, pero también una amiga y mentora.

(Buenos Aires, 16 de mayo de 2014) - En 2003, en torno a Haydée Birgin se reunió un grupo de mujeres -como lo habían hecho en tantas otras ocasiones-, profesionales de diferentes disciplinas, vinculadas de alguna manera e interesadas en trabajar por los derechos humanos de las mujeres. De esa reunión, surgió la creación de un nuevo espacio. Así fue parido el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género, ELA, para las y los amigos.

Una década más tarde, ELA está conformada por un equipo interdisciplinario e intergeneracional que trabaja por alcanzar la equidad de género a partir de acciones de incidencia, trabajo en redes y el desarrollo de capacidades de actores políticos y sociales, con el fin de mejorar la situación social, política y económica de las mujeres. Para todas las que formamos parte de ELA Haydée no sólo fue la presidenta de la organización sino nuestra maestra feminista, amiga y madre de todas.

Durante 2012, todas las ELAs en mayor o menor medida nos involucramos en un proyecto que nos entusiasmaba a todas por igual: un homenaje a Haydée Birgin. Por iniciativa de Laura Pautassi, editamos un libro para el que se convocó a personas que conocían a Haydée, que recorre una mezcla de reflexiones teóricas feministas, jurídicas y también personales involucrando todas las etapas de su vida. Como reflejo de la historia del país y la región, el libro recupera los años de militancia estudiantil, la política, el exilio, la recuperación de la democracia y la agenda feminista del siglo XXI. Así, la publicación construye un perfil de la Haydée abogada, investigadora, activista, académica, que fue una referente intelectual y política del movimiento feminista latinoamericano. La elaboración del libro fue una conspiración a nivel nacional, regional e internacional: Haydée no sabía nada. Personas en diversos puntos del globo se sumaron con entusiasmo y escribieron los artículos en total secreto hasta que finalmente aparecieron editados en noviembre de 2012 bajo el título: Autonomía y feminismo siglo XXI. Escritos en homenaje a Haydée Birgin. Pusimos el libro en sus manos a pocos días de su cumpleaños, en diciembre de 2012. Nos miró incrédula cuando leyó la bajada del título preguntando: “¿Qué hicieron…?” Planeamos junto a ella la presentación del libro en junio de 2013 con una mesa que refleja todas sus aristas, con la participación de amigas y colegas de distintas latitudes y generaciones: Laura Pautassi, María Luisa Femenías, Maia Krichevsky y la antropóloga mexicana Marta Lamas.

Hacía más de un año que la salud de Haydée venía desmejorando, sin embargo continuaba trabajando en proyectos de ELA y pasaba algunas tardes en la oficina cuando sus ganas vencían la necesidad de descanso que le imponía el cuerpo. El lunes 12 de mayo, se sumó a una reunión en nuestra oficina. Estaba de muy buen humor, quiso ponerse al tanto de las vidas de todas y participó de las discusiones con la lucidez de siempre. La noticia de su muerte en la mañana del 13 nos tomó totalmente por sorpresa. La lloramos desde entonces y la despedimos con un aplauso al día siguiente. Recordamos cientos de anécdotas repletas de collares, sombreros, comida mexicana, retos, pero también el trabajo incansable, el feminismo a flor de piel, la habilidad para crear redes y una enorme capacidad abarcadora, contenedora de dar afecto.

Su trayectoria prueba que Haydée fue una precursora y una referente del feminismo en toda América Latina, movimiento al que ingresó por la activista española Marysa Navarro y cuyo vinculo reforzó durante su exilio mexicano. Al regresar a la Argentina en 1983 fundó con otras mujeres Lugar de Mujer, uno de los primeros espacios de debate y producción de ideas feministas luego de la vuelta de la democracia. Coordinó la Unidad de Planeamiento de la Subsecretaría de la Mujer durante el gobierno de Alfonsín. Dirigió la colección de libros “Identidad, mujer y derecho”, una contribución fundamental para pensar el derecho y el género en los debates actuales, lectura fundacional para muchas abogadas argentinas que encontraron (por fin) un texto donde la intuición encontraba fundamento en la teoría. Fue una de las promotoras de la sanción de la Ley de Divorcio y de la primera generación de leyes de protección de la violencia contra las mujeres, diseñadas como leyes de "protección de la violencia familiar", para escapar de la trampa del poder punitivo. Trabajó para que la violencia contra las mujeres fuera vista como un problema social más allá del delito penal, entendiendo que la justicia civil era más rápida y eficaz a la hora de resguardar el derecho de todas las mujeres a vivir una vida libre de violencia. Defendió los derechos sexuales y reproductivos incluyendo la legalización del aborto por considerarlos un elemento clave para garantizar la autonomía de las mujeres.

Como afirmó Natalia Gherardi, el equipo de ELA tiene el legado de la responsabilidad de seguir adelante y eso haremos. Sintiéndonos un poco más solas, pero con plena convicción en lo que hacemos porque, como decía Haydée, "Se trata de luchar por la libertad".  

 
 

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