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Comunicar Igualdad. 21/05/2014

Recordando a Haydée

 

Natalia Gherardi, directora Ejecutiva del Equipo Latinoamericano de Justicia y Género (ELA), recoge en esta columna fragmentos de testimonios de feministas de toda América latina -y suyos propios- incluidos en el libro Autonomía y feminismo siglo XXI. Escritos en homenaje a Haydée Birgin, publicado en el 2013, en un intento de despedir a quien hubiera deseado que nunca se fuera. Haydée Birgin falleció en Buenos Aires el pasado lunes 12 de mayo. 

Por Natalia Gherardi

Todavía es pronto para poner en mis propias palabras el vacío que deja su partida. Prefiero por ahora recurrir a algunas de las palabras que construyen el maravilloso libro de contribuciones compiladas en su homenaje, Autonomía y feminismo siglo XXI. Escritos en homenaje a Haydée Birgin. Se trata de palabras escritas por amigas y amigos del país y la región durante el año 2012, en una iniciativa impulsada por Laura Pautassi y que nos llenó todas las integrantes de ELA de genuina emoción y entusiasmo. Tomo de algunos de los capítulos de ese libro las palabras de otras y otros como ayuda para recordar a la mujer, la abogada, la feminista, la gran amiga[1].

El libro fue pensado como una celebración sin sabor a despedida: a lo largo de los 10 años de construcción de ELA, habíamos establecido los cimientos de los que serían nuestros temas de agenda a partir de las contribuciones del trabajo de Haydée y de muchas otras personas con quienes nos formamos y que nos acompañaron en un camino hacia la equidad de género, todavía sin punto de llegada. “Este libro se propone como una celebración de las contribuciones de Haydée Birgin, y en ella toda una generación de mujeres (y algunos varones) que nos abrieron grandes desafíos y enormes posibilidades” (Laura Pautassi y Natalia Gherardi).

Aprendimos de Haydée que es preciso tomar la palabra y entrar a los temas centrales de la agenda política. “La propuesta se vinculaba íntimamente con una idea-fuerza sobre la cual siempre trabajó Haydée: no existen problemas de las mujeres sino problemas de las sociedad atravesados por las mujeres” (Carla Zibecchi). “Como dice Haydée, para que las feministas logremos quebrar las pautas de la dominación, es necesario quebrar primero las formas de pensar y hacer política” (Marta Lamas).

Con inteligencia y generosidad, Haydée fue construyendo lazos de amistad que superaron las décadas y el exilio, dejando su impronta en el recuerdo de las personas que la conocieron: “Comenzó el debate apasionado con las mujeres de los partidos de izquierda y en medio de él se alzó una voz para decir que por qué no escuchábamos lo que (yo) tenía para decir. Era Haydée” (Judith Astelarra). “Pues bien, en ese México aterrizó la abogada feminista, política y psicoanalizada Haydée con su mirada irónica imbuida de una cultura democrática muy escasa en esos pagos y pronta al aprendizaje para traerlo de vuelta a su amada Argentina” (Fernando González). La recuperación de la democracia la encontró de regreso en Argentina, donde su trabajo y estrategias políticas fueron indispensables para avanzar en los derechos humanos de las mujeres durante el primer gobierno democrático de Alfonsín. “Pregunté a alguien ‘¿quién es?’ ‘Haydée Birgin’, me contestaron sin más explicaciones. Al parecer era suficientemente conocida para que no fuera necesario dar más referencias sobre ella. La intriga me duró poco tiempo, hasta que nuestras vidas se cruzaron convocadas por un proyecto común. Fue cuando confirmé que efectivamente Haydée tenía mucho entre manos” (Mónica García Frinchaboy).

Bisagra entre mundos, puentes entre mujeres y grupos de distintos orígenes, siempre estuvo atenta a cómo contribuir para lograr fortalecer a las mujeres y la causa de las mujeres, fuesen quienes fuesen: desde la legisladora provincial o concejala que descubría en una provincia lejana y a la que apoyaba con sugerencias, lecturas, discusiones, dándole su tiempo, a la producción académica sistemática y sus contactos con cenáculos internacionales, a los que también aplicaba su demoledora crítica” (María del Carmen Feijóo).

Haydée tuvo la capacidad de combinar su aguda mirada política con sus convicciones feministas y el entendimiento del derecho como herramienta para la transformación. “Activista, académica, mediadora y en medio de eso divertida conversadora … es esta feminista tan argentina como universal” (Sonia Montaño). Sin engaños sobre los límites del derecho, lo usó sin embargo para descubrir la porosidad de su potencial: “Haydée nos hizo reflexionar sobre el rezago de la norma legal respecto de la diversificación progresiva de los cánones y mandatos de la vida cotidiana, sobre el papel que nos toca a las mujeres en el amplio mundo de la Justicia, y cómo cambiarle la orientación otorgándole una mirada feminista al derecho, y a la política, a favor de toda la ciudadanía” (Nieves Rico).

Todas las edades de la historia han escuchado voces fuertes y trabajos incesantes de individuos y colectivos que, en definitiva, han constituido el motor de esos cambios. Entre esas voces y esfuerzos, en estas décadas que compartimos se ha escuchado la voz de Haydée bregando por los derechos de las mujeres” (Nelly Minyersky).

Entre los temas en los que el trabajo de Haydée significó un aporte de especial relevancia, sin duda, la violencia contra las mujeres aparece en primer lugar. “La instalación del tema (violencia) en la agenda pública Argentina ha sido el fruto de las iniciativas de muchas mujeres que han trabajado intensamente para el reconocimiento y efectiva concreción de los derechos de este colectivo. Haydée Birgin ha sido indudablemente una de las líderes de estos esfuerzos. Y sigue siendo en la actualidad quien nos revela los caminos que restan por andar” (María Victoria Famá).

Quienes hemos tenido el placer de conocerla, podemos decir que recibimos de Haydée la enorme influencia de su multifacética personalidad. “Haydée me introdujo en el vicio de los collares y los pañuelos, disciplina en la que trato de ser su mas fiel seguidora y discípula… entrar con ella en un negocio de orfebrería colombiano o peruano (no fuimos todavía a México) es una fiesta y una lección. Pero además Haydée me ha ayudado a pensar el ejercicio de mi profesión de otra manera. Desde un lugar más amplio, abierto y ambicioso intelectualmente.” (Sofía Harari).

 

La Haydée amiga, familia de sangre y familia elegida, es también la que creó redes perdurables e imborrables, trazando puentes entre generaciones: “Mi homenaje es una historia sencilla de mujeres que ayudan a mujeres, de las mujeres que encontramos y que son las madres y hermanas que elegimos, de las llaves que cierran puertas y de las muchas otras puertas que abren, esas mismas llaves” (Marta Ferreyra Beltrán). “Para nosotras, que apenas hemos comenzado a emprender esta tarea bajo su estela, es un gran orgullo y motivo de confianza el sabernos guiadas por ella. La buena predisposición que ostenta frente a cada uno de nuestros requerimientos es una muestra de una de las virtudes más nobles: Haydée tiene la humildad de una genuina grandeza” (Josefina Durán, Nadia Ferrari, Cecilia Gebruers, Maia Krichevsky, Lucía Martelotte, Paula Rey y Gianna Rodríguez Jáuregui Pinasco).

La trama de amistades y complicidades que atravesaron saberes, espacios y generaciones, se hacía presente en cualquier reunión organizada por Haydée, donde lo social se entremezclaba sin dificultades con otros intereses: “Ir a un cumpleaños suyo es una de esas experiencias peculiares: su casa se llena de mujeres. De todas las edades, de variados estilos, de distintas procedencias. Como denominador común: todas mujeres interesantes, que a simple vista se descubren despiertas, inquietas, fuertes. Ese es el mundo Haydée que yo conozco, un universo femenino de lo más nutritivo. Porque ella es así” (Carola Birgin).

Así nos sentíamos, así éramos las que nos reunimos también a honrarla y despedirla el 13 de mayo. Tristísimas, pero agradecidas por haber compartido parte de nuestras vidas con ella y por sentirnos parte de la suya. “Porque si agradecer es decirte que nos has ayudado a comprender de qué igualdad se trata cuando hablamos de igualdad de las mujeres, no estaría siendo plenamente justa porque es imposible no agradecerte el coraje y la templanza que has tenido y tenés para poner el feminismo a salvo de ambigüedades maliciosas” (Marita Perceval).

Gracias, Haydée. Ya nos haces falta.

[1] El libro Autonomía y feminismo siglo XXI. Escritos en homenaje a Haydée Birgin fue publicado por ELA y Editorial Biblos en noviembre de 2012. Las frases entre comillas han sido tomadas de distintos capítulos del libro y corresponden a las autoras y autores que se mencionan entre paréntesis. Espero que sepan disculpar el caprichoso recorte y la arbitraria selección de las citas que elijo para este breve homenaje.

 
 

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