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Igualdad laboral: derecho a ser colectivera
 

La Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la demanda de una mujer por discriminación para acceder al empleo de conductora de colectivos.

(Buenos Aires, 23 de mayo de 2014) - Mirtha Sisnero llegó hasta el máximo tribunal para exigir sus derechos y de las mujeres en general: la libertad para elegir libremente su empleo y la igualdad de oportunidades en los procesos de selección. Se capacitó para ser chofer de colectivos, un trabajo buscado por ser bien pago y por permitirle ocuparse de sus hijos, sin embargo, aún habiendo realizado los cursos necesarios para aplicar al puesto y reuniendo todos los requisitos, era rechazada en todas las empresas de transporte público de pasajeros de la ciudad de Salta.

En la instancia anterior, la Corte de Justicia de Salta había rechazado su planteo por entender que no se había demostrado que los rechazos sistemáticos que recibía Sisnero en las empresas de colectivos fueran en virtud de ser mujer. Esto fue cuestionado por la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), la cual recordó que en este tipo de casos la discriminación no suele manifestarse en forma abierta y claramente identificable. Es por esto que el estándar probatorio aplicable: “consiste en la acreditación de hechos que, prima facie evaluados, resulten idóneos para inducir su existencia, caso en el cual corresponderá al demandado, a quien se reprocha la comisión del trato impugnado, la prueba de que éste tuvo como causa un motivo objetivo y razonable ajeno a toda discriminación." Esto es, una vez que Sisnero demostró haberse presentado y ser rechazada en todas las empresas de transporte, y que no habían sido contratadas mujeres, corresponde a la empresa de trasportes demostrar que sus actos no se fundaron en motivos discriminatorios.

La Corte menciona incluso los dichos de uno de los empresarios demandados ante un medio periodístico, donde sostuvo en alusión al caso: “esto es Salta Turística, y las mujeres deberían demostrar sus artes culinarias [...] Esas manos son para acariciar, no para estar llenas de callos […] Se debe ordenar el tránsito de la ciudad, y [...] no es tiempo de que una mujer maneje colectivos [...]”

La Corte finalmente remite el caso al tribunal de origen para que falle conforme a derecho. Cabe destacar la mención por parte de la Corte de las medidas especiales que el Estado se comprometió a adoptar desde su ratificación de la CEDAW “para eliminar la discriminación contra la mujer practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas […]  adoptar todas las medidas adecuadas, […] para modificar o derogar leyes, reglamentos, usos Y prácticas que constituyan discriminación contra la mujer". Y enfatiza que esta obligación abarca a los particulares: en una relación laboral regida por el derecho privado, se debe tener en cuenta que existe una obligación de respeto de los derechos humanos entre particulares.

La sentencia completa en nuestro Observatorio de Sentencias Judiciales

 
 

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