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Otro momento sexista

 

Organizaciones de mujeres de Santa Rosa pidieron la renuncia del viceintendente, Ángel Barayma, luego de que afirmara que las mujeres ejercen la prostitución “porque quieren” y justificó la persistencia de la explotación sexual.

(Buenos Aires, 27 de mayo de 2014) - En una reunión de la Comisión de Derechos Humanos del Concejo Deliberante de la ciudad de Santa Rosa, Provincia de La Pampa, que trataba la implementación de un Programa de Asistencia a la Víctima de Trata, el viceintendente de la capital pampeana, Ángel Baraybar, afirmó que "curar a las prostitutas es difícil. Hay muchas que quieren cobrar la ayuda y seguir con lo que quieren hacer".

Baraybar se suma de esta manera a la lista de políticos que en lo que va de 2014 demostraron que, al parecer, expresar opiniones sexistas no tiene consecuencias ni siquiera cuando quien lo hace es una figura pública que ocupada un lugar político. En los últimos meses, el jefe de de Gobierno porteño, Mauricio Macri, afirmó a fines de abril que a todas las mujeres nos gustan los piropos aunque sean groseros y al diputado entrerriano Rubén Almará agredió verbalmente a una adolescente durante una entrevista radial donde incluso justificó la violencia de género. También el diputado del Frente para la Victoria, Carlos Kunkel, se refirió a la pareja de un colega de la Cámara Baja como una “bataclana”, en declaraciones de las últimas semanas.

Al retirarse del recinto, el funcionario pampeano insultó a una militante que se acercó a pedirle explicaciones y repitió sus opiniones durante una entrevista radial. Pero además, la posterior disculpa del funcionario no constituyó una mejora sino que confirmó la misoginia de Baraybar quién afirmo que sus palabras habían sido “malinterpretadas o mal dichas” para luego intentar un intento de elogio tan machista como retrógado: dijo que Dios tomando una “costillita” de Adán creó “lo más hermoso del mundo”. Diferentes organizaciones de mujeres repudiaron las palabras del viceintendente e incluso Mujeres por la Solidaridad encabeza el pedido de renuncia de Baraybar.

Sin embargo, parece claro que los momentos sexistas en la política argentina son en verdad una costumbre y pareciera que es un hecho que le preocupa en forma exclusiva al movimiento de mujeres. Si queremos construir una sociedad igualitaria en una democracia más sólida, este tipo de declaraciones deberían resultar inaceptables para toda la sociedad, y debería haber claras consecuencias políticas para quienes incurren en ellas. 

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