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El liderazgo continúa siendo masculino
 

Un relevamiento reciente realizado por el diario La Nación sobre la clase dirigente argentina demuestra que aun hoy son pocas las mujeres que logran llegar a puestos de decisión. Contrastamos los resultados con nuestra publicación de 2010, Sexo y Poder.

(Buenos Aires, 29 de octubre de 2014) - Recientemente, La Nación publicó una nota titulada Líderes argentinos: un perfil de la clase dirigente del país con los principales resultados de un estudio que analizó las características del liderazgo en Argentina, teniendo en cuenta a funcionarias/os de gobierno, ejecutivos de las empresas más importantes en términos de facturación y cantidad de empleados, y referentes de las principales organizaciones no gubernamentales.

Resulta interesante contrastar los datos obtenidos por La Nación con el estudio de ELA Sexo y Poder, ¿Quién manda en Argentina?, realizado en 2010, en el que se analizaron casi 14.000 puestos de máxima decisión en la economía, la política y la sociedad.

Si bien la metodología y el número de casos no coinciden -lo cual hace que las comparaciones deban realizarse con cautela- el principal resultado de ambos estudios es el mismo: la presencia de las mujeres en posiciones de liderazgo sigue siendo muy reducida. Según el estudio de ELA, 15,2% de los puestos de máxima decisión relevados estaban ocupados por mujeres, mientras que en el de La Nación, este porcentaje desciende al 12,75%. La conclusión: casi 5 años más tarde no se observan cambios significativos en la inclusión de mujeres en los puestos de liderazgo, e incluso podría hablarse de un pequeño retroceso.

También existe una coincidencia en la distribución del porcentaje de mujeres por sector de actividad. Mientras que en el estudio de ELA se señalaba que había un 4% de mujeres líderes en el sector de la economía y los negocios (contemplando grandes empresas y cámaras empresariales), un 18,7% en la política (considerando los tres poderes del estado y los partidos políticos) y un 35,9% en organizaciones de la sociedad civil; en el estudio de La Nación se identificó un 3% de mujeres en cargos altos ejecutivos de empresas, un 22% en el sector gubernamental y un 44% en el sector no gubernamental. De modo que mientras que el porcentaje de mujeres en altos cargos ejecutivos empresariales indicaría una leve disminución, en los otros dos ámbitos se habría producido un leve crecimiento.

Otro hallazgo interesante es que a pesar de la poca presencia femenina en los espacios de decisión, el nivel educativo entre ellas es el más alto: mientras que el 100% de las mujeres tienen estudios universitarios o superiores, en el caso de los varones este porcentaje desciende al 91%.  Lo que confirma la tendencia señalada en el estudio Detrás del número, realizada también por ELA en 2010, que al analizar las trayectorias de legisladoras y legisladores en diversos ámbitos parlamentarios de Argentina, se concluyó que las mujeres tienen estudios superiores en mayor proporción que los varones.

Aunque las causas de la infrarrepresentación de las mujeres en puestos de decisión son múltiples y varían en función del sector, una posible explicación se encontraría en la falta de implementación de medidas y políticas públicas tendientes a una distribución más equitativa del cuidado. Mientras las mujeres se sigan ocupando de manera casi exclusiva de las tareas domésticas y de cuidado, seguirán encontrando obstáculos para lograr el desarrollo de sus carreras profesionales y para lograr el derecho a la autonomía política y de toma de decisiones.

 
 

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