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A la escuela desde temprano. Notas sobre la ley de obligatoriedad de la sala de 4 años

 

El incremento en la asistencia escolar es importante para niños y niñas debido al impacto positivo que tiene en su formación y estimulación temprana. Pero también es provechosa para las madres y padres, que pueden contar con el tiempo que los niños y niñas están en la escuela, para destinar a otras actividades.

(Buenos Aires, 19 de enero de 2015) – En pleno receso escolar estival fue promulgada y publicitada la Ley 27.045 que establece la obligatoriedad de la educación inicial para niños y niñas de cuatro años en el sistema educativo nacional. La norma modifica los artículos correspondientes de la Ley de Educación Nacional (Ley 26.206) y establece en consecuencia que en Argentina, a partir de ahora, la educación es obligatoria desde los 4 años y hasta la finalización de la educación secundaria.

Como ya hemos señalado oportuna y reiteradamente, la relación entre obligatoriedad escolar y expansión de la matrícula educativa resulta evidente[1]. En efecto, según información de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de Calidad Educativa para el total del país, mientras la cobertura educativa para niños y niñas de 5 años (obligatoria desde hace años) alcanza 91,4%, se reduce a 69,8% para los niños y niñas de 4 años. Es de esperar, que la modificación normativa contribuya a la necesaria expansión de la cobertura de la educación inicial.

El incremento en la asistencia escolar de los niños y niñas de menor edad es importante para ellos y ellas debido al impacto positivo que tiene en su formación y estimulación temprana. Pero también es provechosa para las madres y padres, que pueden contar con el tiempo que los niños y niñas están en la escuela, para destinar a otras actividades (entre ellas, la propia formación, o la participación en el mercado laboral). En particular, es el tiempo de las madres el que se verá liberado, ya que son ellas quienes asumen en mucha mayor medida, a través de su trabajo de cuidado no remunerado, las responsabilidades de cuidado de los hijos e hijas de menor edad.  Esto favorecerá la posibilidad de incrementar su participación económica, y con ello sus ingresos y su autonomía, favoreciendo el fortalecimiento de sus derechos y la equidad de género.

El cambio normativo implica un desafío para las instancias jurisdiccionales responsables de brindar el servicio educativo: las provincias. Es de esperar que las mismas asuman el compromiso efectivo de destinar los recursos necesarios para la expansión de la infraestructura y los recursos humanos educativos, y que cuenten para ello con el apoyo de la Nación. Porque así lo establece la propia normativa, cuando afirma que “(e)l Ministerio de Educación y las autoridades jurisdiccionales competentes asegurarán el cumplimiento de la obligatoriedad escolar a través de alternativas institucionales, pedagógicas y de promoción de derechos, que se ajusten a los requerimientos locales y comunitarios, urbanos y rurales, mediante acciones que permitan alcanzar resultados de calidad equivalente en todo el país y en todas las situaciones sociales.”

Este compromiso, que da cuenta del reconocimiento del derecho al cuidado, y por lo tanto las consiguientes obligaciones de cumplimiento, debe ir más allá de la provisión del servicio educativo para los niños y niñas de 4 años, ya que la nueva ley también establece que “(e)l Estado nacional, las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires tienen la obligación de universalizar los servicios educativos para los/as niños/as de tres (3) años de edad, priorizando la atención educativa de los sectores menos favorecidos de la población”. Es decir, lo que se requiere es el compromiso institucional y el respaldo fiscal necesario para avanzar en un proceso de universalización de toda la educación inicial.

 

Fuente: El cuidado en la agenda pública. Estrategias para reducir las desigualdades de género en Argentina.

 

[1] Ver al respecto Rodríguez Enríquez y Pautassi (2014) La organización social del cuidado de niños y niñas. Elementos para la construcción de una agenda de cuidados en Argentina. Buenos Aires: ELA – CIEPP – ADC.

 
 

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