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Víctimas inocente o culpables: el factor de “clase”

 

El 31 de diciembre encontraron en una playa en Valizas,Uruguay, el cadáver de Lola Chomnalez, de 15 años, quien había desaparecido pocos días antes. Este femicidio remite al de Melina Romero, otra adolescente asesinada. Hasta el momento, ambos casos están impunes.

(Buenos Aires, 15 de enero de 2015) - En los últimos meses, dos casos de jóvenes mujeres asesinadas llenaron las tapas de los diarios argentinos. En primer lugar estuvo Melina Romero, una adolescente de 17 años que desapareció en agosto a la salida del boliche y fue encontrada asesinada 30 días más tarde. Ahora, Lola Chomnalez, una joven de 15 años que fue a vacacionar a la localidad uruguaya de Valizas junto a su madrina y la pareja. El domingo 28 de diciembre se la vió en la playa por última vez. Su cuerpo enterrado fue encontrado dos días más tarde.

 El caso Chomnalez tuvo todos los condimentos necesarios para ser explotado por los medios de comunicación. Una vez más, vimos un torrente de información innecesaria. En la nota titulada Murió asfixiada y tenía arena en las vías respiratorias, Crónica explicó que la joven “podría haber sido apretada contra la arena para ahogarla o haber sido enterrada viva cuando estaba inconsciente por algún golpe”. En Clarín, la historia fue relatada como una de ficción: “El domingo, después de almorzar, Lola salió a caminar desde Barra de Valizas hasta Aguas Dulces por la playa. Tenía ganas de leer. Llevaba un short de jean, la parte de arriba de la bikini y una mochila rosa. Pero ahora no se sabe si eso realmente ocurrió”, relató en la nota El asesinato de Lola: se cierra el círculo sobre el entorno familiar.

 Desde el descubrimiento del cadáver asistimos a la repetición de una historia ya conocida: fotos de una menor de edad e información sobre su vida privada en las páginas de los diarios (así como también en las radios y la televisión), las sospechas sobre el entorno familiar, las hipótesis de periodistas mientras cubren el caso y la violación a la intimidad de una familia en proceso de duelo. Lamentablemente, estos factores son los habituales en cualquier cobertura de femicidios de jóvenes mujeres. Lo vemos con Chomnalez y lo vimos con Romero. Las voces expertas que señalan la peligrosidad de la revictimización parecen no tener eco en los medios que terminan ejerciendo violencia mediática.

 Sin embargo, la diferencia sustancial en la cobertura de estos dos asesinatos quedó a la vista en la cobertura “clasista” que realizaron la mayoría de los medios. Hemos mencionado en otras oportunidad la distinción que suelen hacer los medios entre víctimas inocentes y víctimas culpables. Los femicidios de Melina y Lola nos sirven una vez más de ejemplo.

A Romero, desde un principio, se la presentó como una joven sin rumbo. En la nota de Clarín titulada Una fanática de los boliches, que abandonó la secundaria la describen como una chica que “se levantaba todos los días al mediodía y luego se juntaba con sus amigos en la plaza de Martín Coronado, que está sobre avenida Perón a metros de la estación de trenes. Ahí se quedaba hasta la madrugada con chicos de su edad”.  La llaman “chica ni-ni”, condición que aparentemente la condenaba o explicaba su destino final.

En cambio, en un perfil titulado El sueño de viajar, las acrobacias y las fotos realizado por La Nación, se reconoce a Chomnalez por “la pasión de la chica por la tela; quería recorrer el mundo” y que “Practicaba tela (un tipo de acrobacia de tipo circense) y de grande pensaba dedicarse a eso y a la fotografía.” La joven estaba en Uruguay junto a su madrina aunque ella “iba a viajar con su abuela Beatriz Chomnalez, la reconocida chef argentina, a Nueva York”.

Durante la cobertura de este caso, se mostró a una joven pulcra e inocente que tenía planes a futuro, mientras que en el caso de Romero, la imagen que los medios de comunicación presentaban era el de una chica que tomó decisiones equivocadas y que no tenía un futuro fructuoso como el que le arrebataron a Lola.

De todas formas, según las descripciones de amigos y familiares, las chicas llevaban vidas que podemos describir como típicas de adolescentes. Amigas de Chomnalez declararon que “salían a bailar reggaeton y cumbia, aunque lo que más acostumbraban era hacer las ‘previas’ de las salidas en alguna casa o juntarse en la calle, fumar un cigarrillo o tomar un trago”. También se dijo que “no era una alumna sobresaliente. Le habían quedado pendientes tres materias para rendir en febrero”. Estos detalles que ayudaron a presentar la figura de Chomnalez, son los mismos que condenaron a Romero. En ninguno de los dos casos, por supuesto, deberían ser relevantes para investigar y condenar el trágico final que compartieron.

El Suplemento Las12 de Página12, publicó una nota titulada La caja Buitre n la que Roxana Sandá analiza el tratamiento periodístico de la cobertura del caso Chomnalez. Desde que se encontró el cuerpo se especuló con una posible violación sexual. Sandá expone: “Lo hicieron porque la posibilidad del costado sexual suma y porque, aun cuando el rumor inicial fuera incomprobable, qué otro motivo podría existir en el imaginario express si las damnificadas son mujeres y si en un dos más dos se trata de una chica joven, bonita, de buena familia, paseando sola en un balneario despoblado a horas de la siesta”.

El 29 de diciembre de 2014 liberaron al último detenido por el asesinato de Melina Romero por falta de mérito. Por su lado, el crimen de Lola Chomnalez tiene una ida y vuelta aún interminable de detenidos y acusaciones. Se buscó a un sospechoso, quien se creía era el asesino. Después de su detención y posterior declaración, fue liberado y el caso volvió a fojas cero.

El Observatorio de Femicidios de la Casa del encuentro dio a conocer que desde el año 2008, 124 mujeres de entre 13 y 18 años fueron asesinadas, a un promedio de 21 jóvenes por año. La mirada de los medios de comunicación (y de la comunidad en general) haría mejor en indagar sobre las características de una sociedad que lastima y mata a las adolescentes y mujeres jóvenes, antes que preguntarse sobre las características de sus vidas para tratar de explicar su trágico e injusto final.

 
 

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