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Un caso que transforma la omisión en homicidio
 

R.R.M fue condenada a prisión perpetua por haber cometido por omisión el delito de homicidio contra su hijo de tres años. La sentencia de esta forma la considera autora en igual grado que el padre, quien fue directamente responsable de haber golpeado a su hijo hasta causarle la muerte.

(Buenos Aires, 23 de febrero de 2015) - En junio de 2010 el Tribunal Superior de Córdoba había confirmado una decisión, tomada junto a un jurado popular, que condenaba a prisión perpetua tanto al padre como a la madre de un niño de 3 años aunque se probó que fue el padre quien cometió el acto. Ahora el caso llegó en queja en agosto de 2014 a la Corte Suprema de Justicia la cual, por mayoría, desestimó el reclamo en virtud del artículo 280 del Código procesal.

La sentencia de la Corte Suprema de Justicia no da fundamentos para rechazar el pedido. Es algo que está facultada a hacer en virtud del artículo 280 del Código Procesal. Sin embargo la sentencia tiene una disidencia del juez Raúl Zaffaroni sobre la cual merece la pena detenerse ya que, si bien expresa fundamentos técnicos sobre la inconstitucionalidad de la decisión, da argumentos contundentes sobre la gravedad de la decisión confirmada por el Superior Tribunal de Justicia de Córdoba.

El eje de su voto radica en que se ha aplicado por analogía el delito de homicidio agravado por el vínculo contra alguien (R.R.M.) que no ha obrado por “acción”, sino que su conducta ha consistido en “omisión”. De esta forma se viola el principio de legalidad, ya que en el código penal no se ha incluido la posibilidad de el homicidio sea cometido por omisión. Es por esto que el magistrado sostiene,

“resulta constitucionalmente inadmisible -por incurrir en una analogía violatoria del principio de legalidad- una imputación por homicidio (que es un tipo activo doloso) basada en una omisión, toda vez que ni siquiera existe cláusula legal alguna en nuestro ordenamiento jurídico que establezca que no evitar un resultado típico equivalga a causarlo”

Asimismo, agrega respecto a la comisión por omisión de la figura del homicidio que “no hay referencia alguna a la omisión que permita inferir la posibilidad de construir analógicamente estos tipos judiciales.” Y concluye afirmando que,

“tanto desde la intuición del público como desde la valoración jurídica, no puede afirmarse que es exactamente lo mismo dejar morir que ahogar a la criatura. En la ley vigente, el caso encuadra en el tipo del art. 106 Código Penal, calificado por el parentesco conforme al art. 107. Esto significa que el delito está conminado con pena máxima de veinte años, según la reforma de la ley 24.410.”

Hay una valoración oculta, que no se dice expresamente, pero que lleva a la madre haya sido alcanzada con el mismo reproche penal que el padre, cuando las conductas fueron claramente diferentes. Y es que subyace una valoración simbólica/cultural que pesa tanto o más sobre la madre por no haber actuado en protección del niño, que sobre el padre que fue quien cometió directamente el acto.

Esta sentencia es una clara muestra de cómo valoraciones simbólicas culturales permean en la lógica de las instituciones traduciéndose en violencia institucional. 

Las sentencias completas en nuestro Observatorio de Sentencias Judiciales.

 
 

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