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Cuidando en el territorio El espacio comunitario como proveedor de cuidado
El presente documento de trabajo se centra en el espacio comunitario como proveedor de cuidado a la primera infancia. En primer lugar, el documento identifica características salientes y recurrentes de los jardines comunitarios, intentando destacar rasgos particulares que los diferencian de otras organizaciones territoriales. Se observa que el nivel educativo inicial aparece como una suerte de “espejo” en el cual los jardines intentan parecerse y, a su vez, diferenciarse. De modo que la especificidad de estas organizaciones –que las diferencia de otras, por ejemplo, de los comedores comunitarios- se explica porque el sistema educativo inicial se presenta siempre como modelo a seguir, de allí que se intenten adoptar sus formas y características organizativas. No obstante, se utiliza la metáfora del “espejo” en tanto el ámbito educativo formal constituye un referente del cual diferenciarse y construir un discurso propio. También el documento destaca como rasgo distintivo su origen: no siempre emergieron como un espacio de cuidado. Por el contrario, sus orígenes muchas veces se remontan a otra finalidad y, ante la demanda creciente de cuidado y el impulso de sus referentes mujeres y cuidadoras, se fueron transformando en jardines comunitarios, de allí que se puede hablar de una “reconfiguración del espacio comunitario”. Finalmente, se destaca la casi exclusiva presencia femenina en diversos cargos inclusive en los de decisión: referentes y coordinadoras de dichos espacios. También las mujeres se desempeñan como auxiliares, asistentes, educadoras sociales, cuidadoras comunitarias, cocineras, ayudantes de cocina. En segundo lugar, el documento revisa algunos factores explicativos que permiten dar cuenta de la emergencia de estos jardines tales como la división sexual del trabajo, las demandas de cuidado de las familias, la falta de infraestructura de cuidado y la incidencia de la política pública en el espacio comunitario. La persistencia de la división sexual del trabajo y de estereotipos en torno al cuidado como responsabilidad exclusivamente femenina en diversos ámbitos –en el mercado laboral, en la familia, en la política pública asistencial- colabora en la feminización del ámbito comunitario en diversos sentidos que son destacados en el documento. En tercer lugar, el documento analiza el caso de dos jardines comunitarios con la finalidad de ahondar más profundamente en sus particularidades: sus comienzos y orígenes, la forma en la que se organizan para proveer cuidado, el modo en que en estas organizaciones se insertan las mujeres, sus expectativas de profesionalización, entre otras cuestiones. El documento concluye destacando razones que permitirían sostener la hipótesis de que se puede hablar de una transformación del espacio comunitario. Pese a las diferencias que subyacen entre los jardines comunitarios podemos decir que son organizaciones que difieren de las precedentes por sus nuevas protagonistas (coordinadoras, educadoras, maestras jardineras comunitarias), la finalidad (proveer servicios de cuidado) y el modo en que se vinculan con el territorio (trabajo asociativo y colectivo), entre otras cuestiones. Sin embargo, se advierte acerca de la importancia de que se avance en una regulación que reconozca a estas organizaciones (jurídica y económicamente); la relevancia de promover mayor capacitación y profesionalización de las cuidadoras; entre otros aspectos que son destacados para contribuir a la discusión y a la visibilización del tema.
Carla Zibecchi
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