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Acusada por la justicia machita, liberada por la justicia feminista
 

El 11 de marzo de 2015 el Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 2 de San Isidro resolvió absolver a Yanina González del delito de abandono de persona, del que había sido acusada por la Fiscal Carballido Calatayud.

(Buenos Aires, 20 de marzo de 2015) - El 17 de agosto de 2013, el mismo día en que falleció su hija, Yanina González fue detenida por orden de la Fiscal  Carballido Calatayud, acusada de abandono de persona seguido de muerte. No había indicios de que fuera González quien realizó los golpes que provocaron la muerte de L., sino que todo indicaba que su pareja, Alejandro Fernández, quien ejercía violencia sobre ella y su hija, había sido el responsable de la muerte de L.

Sin embargo, la fiscal consideró que fue la madre la que omitió su deber de cuidado y provocó la muerte de la niña. Por eso, su prioridad fue perseguir penalmente a la madre y no al hombre que golpeó a L. Más de un año estuvo González presa estando embarazada y luego continuó detenida junto a su hija recién nacida. Desde el movimiento de mujeres y organizaciones feministas se denunció el machismo explícito en la decisión judicial de dejar libre al maltratador e inculpar a su otra víctima.

El caso llegó al Tribunal Oral en lo Criminal Nro. 2 de San Isidro que finalmente absolvió a González. La sentencia critica fuertemente el planteo de la Fiscal respecto del supuesto certero conocimiento que tenía Yanina en el sentido de que los golpes que tenía la niña podrían acarrear riesgo para su vida y salud. Conocimiento que era necesario ya que, jurídicamente, el abandono de persona sólo puede ser doloso, es decir, es necesario probar una clara intención en la conducta, en este caso, de no brindar asistencia médica con el propósito de provocar la muerte de su hija.

Lo que señala el fallo con toda contundencia es que la omisión de atender con profesionales a la niña fue producto de un error, y que esto de ninguna manera puede derivar en un reproche penal hacia González, cuando incluso otras personas vieron los moretones de la niña y no advirtieron el riesgo para su salud.

En un párrafo del fallo se reduce al absurdo el razonamiento de la Fiscal al perseguir penalmente el accionar de Yanina González:

Ergo -o cuanto menos en observancia del postulado in dubio pro reo-, se impone considerar que medió respecto de la imputada una errónea consideración acerca de las cualidades del estado de salud que presentaba su hija, así como, desconocimiento acerca de la imprescindible intervención médica para tratar una fractura ósea en la región costal derecha, de la que -por supuesto, como situación típica que deriva en el peligro para la integridad física-, no sabía de su existencia. De lo contrario, sería esperable que las salas de espera de los consultorios pediátricos exploten de niños con cualquier tipo de hematoma que no impresiona grave -recordando los términos explicitados por las voluntarias de Gallo Rojo- , por ser impostergable mandato de ley para quienes ejercen la patria potestad, asumir el cuidado de hacer revisar al menor por el galeno cada vez que se manifiesta un moretón, so pena de incurrir en un supuesto típico de dejar librado a su suerte a persona incapaz de valerse por sí misma.

La absolución otorgó una cuota de justicia en la vida de González, plagada de abusos, ausencias y maltratos, ya no sólo por parte de su pareja, sino también por parte del Estado. Pero la responsabilidad del Estado no termina con su absolución. La violencia institucional que implicó todo el proceso debe tener consecuencias.

La sentencia completa en nuestro Observatorio de Sentencias Judiciales.

 
 

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