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Clarín. Sociedad. 12/04/2015
Dos de cada 10 porteñas afirman que son golpeadas por sus parejas
 

Son mujeres de todos los barrios, de distintas realidades económicas y sociales. Solo el 10% se animó a denunciarlo.

Dos de cada diez porteñas fueron o son golpeadas por sus parejas. Seis de cada diez reciben insultos a diario, son maltratadas y menospreciadas, también por sus parejas. Lo dice la primera encuesta sobre violencia doméstica que se hace en la Ciudad de Buenos Aires. Los resultados no surgen de mujeres que se acercaron a hacer denuncias sino al revés. Las mujeres -más de mil- fueron entrevistadas en sus casas. Mujeres de todos los barrios, de distintas realidades económicas y sociales. Y en ese contexto es que respondieron. El 15 por ciento de ellas dijo que fue víctima de agresiones sexuales por sus propias parejas (el 4 por ciento fueron violadas). Y pocas, muy pocas, ventilan el drama familiar que no distingue entre universitarios o desempleados porque la violencia doméstica no desaparece con el dinero ni los posgrados, sino que atraviesa a todos por igual. Así, nueve de cada diez mujeres víctimas de violencia se callan la boca.

Dice el informe "Violencia contra la mujer" -elaborado por el Ministerio de Desarrollo Social porteño y el Equipo Latinoamericano de Justicia y Género- que un 22,3% de las mujeres de 18 o más años residentes en la ciudad de Buenos Aires denuncian haber sido sometidas a violencia física por alguna pareja actual o anterior durante toda su vida. También dice que un 15% de las mujeres denuncian haber sido sometidas a violencia sexual por alguna pareja actual o anterior. El 4 % fueron violadas y el 12% fueron víctimas de violencia sexual moderada (otro tipo de abuso).

Y una evidencia que se repite: la violencia, en muchos casos, se hereda y replica. "Prácticamente la mitad de las mujeres mayores de 18 años residentes en CABA que tienen antecedentes familiares de violencia, ya sea porque vieron o escucharon a su padre o padrastro maltratar físicamente a su madre o madrastra; o porque su esposo o pareja fue maltratado físicamente en su infancia por parte de sus padres o padrastros, denuncian haber sido víctimas de violencia física o sexual por alguna pareja durante su vida".

Otro dato para trabajar: "Solo un 10% de mujeres de 18 o más años residentes en CABA que fueron víctimas de violencia física, sexual y o psicológica realizaron una denuncia en la justicia. En el caso de quienes fueron víctimas de violencia sexual, un 21% realizó la denuncia; y en el caso de quienes fueron víctimas de violencia física solo un 19% hizo la denuncia".

"Hace mucho que trabajamos con la violencia de género, pero no teníamos datos concretos, por eso hicimos este trabajo", explica a Clarín Carolina Stanley, al frente del Ministerio de Desarrollo Social porteño. La funcionaria confirma que las preguntas se centraron en la violencia de la pareja porque es un hecho que la mayor violencia hacia la mujer sucede en su propio hogar y viene de la mano de quien alguna vez se había enamorado y hasta tenido hijos.

–Llama la atención la ínfima proporción de mujeres que se anima a denunciar.

–Sí, solo una de cada diez. En eso tenemos que focalizarnos. Hay que informar y animar a las mujeres para que pidan ayuda. Tienen que saber que no están solas en este proceso, que tienen acompañamiento jurídico y psicológico.

–Es difícil, la mujer teme que su denuncia se transforme en un boomerang que enfurezca aún más al hombre violento, falta asegurarle "un después"...

–Sí, en eso estamos trabajando. La ciudad tiene un refugio secreto para alojar mujeres que no pueden volver a su casa por temor. También hay casas de medio camino para estar ocasionalmente y subsidios para pagar alquileres y hoteles.

El problema se agrava cuando hay hijos de por medio. Y los chicos son justamente los que más condicionan a la mujer. Si la mujer depende de su pareja para mantenerlos y darles de comer, muchas veces se traga la violencia para que sus hijos no pasen hambre. Pero si la violencia y los abusos bajan a los hijos la mujer denuncia, y si no se anima al menos se va, se escapa.

 
 

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