Subscribite a nuestro newslatter
 

Consejos para no ser violada

 

Tras la noticia de una joven que fue  violada por un taxista, La Nación publicó una nota donde brindan a las mujeres una serie de recomendaciones “para evitar agresiones sexuales en la calle”. En estos consejos se reproduce una vez más el discurso machista que responsabiliza a las mujeres de las agresiones ejercidas por los varones.

 

(Buenos Aires, 24 de abril de 2015) - “Vivimos en una sociedad que le enseña a las mujeres ‘que no te violen’ en vez de enseñarle a los hombres a no violar”. La frase se hizo conocida gracias a internet, a partir de la viralización de una fotografía que retrataba a  una chica en una protesta, posando con un cartel que dejaba leer  esa frase. No se puede decir de manera más simple, concisa y directa. Sin embargo, aún hoy persiste la creencia del “algo habrá hecho”. Se sigue culpabilizando a las víctimas de las violencias que reciben, en particular cuando se trata de mujeres jóvenes que fueron agredidas sexualmente.

Así fue con el último caso de violación que repercutió en los medios argentinos. Una chica salió el sábado a la noche para reunirse con unas amigas. Cuando emprendía el regreso a  su casa descubrió que no tenía su cartera. Un taxista la vió y le dijo “no podés estar sola a esta hora en la calle” y se ofreció a llevarla hasta su casa gratis. Ella acepto y  subió al taxi, donde luego se quedó dormida. Al despertar, descubrió encima suyo al taxista,  dispuesto a violarla. El agresor le confesó a su esposa lo que había hecho y fue ella quien lo  denunció.

Desde el momento en que se conoció la noticia se generó un gran alboroto mediático con sesgo machista: se criticó a la joven por subir al auto y por quedarse dormida, se relató una y otra vez cómo fue que sucedió todo el hecho, incluso hubo medios que fueron a cubrir la noticia desde el lugar donde el hombre detuvo el auto para cometer el delito.  La Nación fue un paso más allá publicando una nota destinada a las mujeres dando consejos para evitar el acoso callejero, titulada Recomendaciones para evitar agresiones sexuales en la calle.

Entre las recomendaciones que brindan se encuentran las siguientes: “Saber exactamente dónde estás y estar atenta a quienes te rodean puede ayudarte a encontrar una rápida salida a una mala situación”; “Evitar el uso de auriculares en ambas orejas, lo que ayudará a estar alerta, especialmente si estás caminando sola”; y “Evitar áreas aisladas, ya que es más difícil obtener ayuda”. La intención de la nota seguramente fue buena y estos consejos son, de alguna forma, generalmente observados por las mujeres. Sin embargo, la nota  en ningún momento interpela al agresor. De esa manera, deja entrever que la protección de la mujer es pura y exclusivamente responsabilidad de ella y en el caso de ser atacada, suya es también la culpa. Referirse a las conductas que la joven pudo haber seguido para evitar la violación saca el foco de la verdadera cuestión que estos casos dejan a la vista: la violencia constante a la que se enfrenta la mujer. Por otro lado, este tipo de notas presentan al hombre como un animal incapaz de reprimir sus impulsos. Ante esta incapacidad, las mujeres son las que deben ir protegiéndose.  

La nota concluye con una serie de recomendaciones brindadas por el Centro madrilense de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales quienes en primer lugar aseguran que no es correcto enfrentarse al agresor a menos que se den una serie de características: “El agresor sea uno solo; No esté armado; No sea fuerte ni especialmente corpulento; y, sobre todo, enfrentarlo sólo si se tiene una sólida preparación física y alguna experiencia en defensa personal”. Si estas características no se cumplen, ¿debería la mujer dejarse atacar?

A pesar de los avances que hubo en reconocimiento de los distintos tipos de violencia contra las mujeres, todavía quedan muchos estereotipos por derribar. Las recomendaciones y la mayoría de las campañas de prevención de la violencia (cuando las hay) se destinan a las mujeres, futuras o actuales víctimas. Es momento de pensar iniciativas dirigidas fundamentalmente a los varones, que en lugar de enseñar a las mujeres a defenderse les enseñe a ellos a no golpear, ni violar, ni matar. Campañas que indiquen claramente que la violencia contra las mujeres ya no tiene lugar en nuestra sociedad.

 
 

Volver