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El reclamo de #NiUnaMenos

 

El 12 de mayo se conoció la noticia del asesinato de Chiara Páez, una joven de 14 años. Este nuevo  femicidio adolescente disparó una convocatoria en internet que se viralizó rápidamente para una manifestación el 3 de junio en el Congreso Nacional bajo la consigna Ni Una Menos.

(Buenos Aires, 29 de mayo de 2015) - En los últimos meses se conocieron los nombres de varias adolescentes víctimas de femicidios. El caso más reciente que logró mayor resonancia fue el de Chiara Páez, una joven de 14 años de la localidad de Rufino (Santa Fe).  El domingo 10 de mayo, a la madrugada, la familia de Páez tuvo contacto con ella por última vez. Páez se encontraba con una amiga a quien dejó para ir a visitar a su novio, un joven de 16 años. El cuerpo de la adolescente apareció el martes 12. Había sido enterrada en el patio de la casa de su novio. La autopsia confirmó que Páez estaba embarazada de pocas semanas.

El adolescente fue entregado a la justicia por su padre Rubén Mansilla,  sargento de la única comisaría de Rufino y junto a él fueron detenidos 4 adultos de su círculo familiar, sospechados de ser cómplices del crimen. El caso, que parece haberse resuelto en pocas horas, tuvo su principal repercusión en las redes sociales donde el colectivo Ni Una Menos, conformado por periodistas, artistas y activistas (la mayoría, mujeres) comenzaron a gestar un acto para el 3 de junio frente al Congreso de la Nación.

“Nos están matando a todas”, es una de las frases más comunes cada vez que se conoce un caso de estas características. En este caso, las redes sociales, principalmente Twitter, se llenaron del lema #NiUnaMenos y la manifestación que comenzó como un golpe de calor y enojo, se transformó en un reclamo que será replicado en distintos puntos del país. En marzo, tras el crimen de Daiana García (una joven que fue a una entrevista de trabajo y fue encontrada muerta pocos días más tarde, su cuerpo oculto en una gran bolsa) también generó una movida a través de las redes sociales, que llevó a la organización de una maratón de lectura contra los femicidios.

Según expertos del uso de internet, este reclamo contra la violencia extrema hacia las mujeres logró la magnitud que tiene gracias a las personalidades que se sumaron a la convocatoria. Por el otro lado Ingrid Beck, una de las organizadoras aseguró en una nota con La Nación que "hay un hartazgo en relación con este tema, se están publicando en estos días muchos casos, y casos además de adolescentes, por un lado, que son mujeres más indefensas, y por otro, las mujeres que fueron asesinadas en lugares públicos: el espacio público ya no es un lugar seguro para ninguna mujer”. 

Artistas, actores, actrices y periodistas compartieron sus fotos convocando a la movilización que tendrá lugar el 3 de junio en muchos puntos del país. Entre las organizaciones y activistas feministas se generó una fuerte indignación cuando Marcelo Tinelli posó para una foto junto a Florencia de la V con el cartel convocando al acto. Una reacción similar causó el dibujo del  artista gráfico Nik, con una de sus personajes con mucho maquillaje, plataformas y falda corta que dejaba ver su ropa interior: un clásico estereotipo femenino. Estas reacciones se explican al comprender que la manifestación más brutal de la violencia, que está por estos días conmoviendo a actores y personalidades muy diversas, es en realidad la forma más extrema de la discriminación contra las mujeres, a la que contribuyen los productos de la “cultura popular” que cosifican a las mujeres y las sostiene en un rol de objeto sexual. 

En un sentido similar, cuando comenzaron a publicarse fotos de personas vinculadas con el ámbito de la política o en cargos públicos la respuesta desde organizaciones feministas y de mujeres no se dejó esperar. Quienes integran el colectivo Ni Una Menos impulsaron entonces la consigna “De la foto a la firma”, en tanto el Estado es responsable de hacer cumplir la Ley 26.485 de Protección Integral a las Mujeres y por lo tanto, es el principal destinatario de los reclamos que se enmarcan detrás de esta marcha.

En general, cuando una mujer es asesinada, la primera culpa recae en ella misma. Se la condena por la ropa que usó o por aquello que “habrá hecho”.  En el caso de Páez, se sospecha que la joven fue asesinada por su pareja cuando se enteró del embarazo. Sin embargo, más allá de las responsabilidades penales que sin duda corresponden a los victimarios, las razones de la violencia machista que termina en la muerte violenta de las mujeres, no deben buscarse en explicaciones singulares sino en una cultura que sostiene la subordinación y discriminación de la mujer como un rasgo central de muchas manifestaciones artísticas, sociales y políticas.

En el 2014, la Casa del Encuentro contabilizó 277 mujeres asesinadas, crímenes ocurridos, en su mayoría, por parejas o ex parejas. La mayoría de ellas habían realizado denuncias previas.   

 
 

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