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Ni femicidio VIP ni emoción violenta
 

Un empresario asesinó a su esposa en el medio de un proceso de divorcio, cuando se reunieron junto a los abogados en su casa de Pilar para discutir la división de bienes. Uno de los abogados buscó atenuar el hecho adjudicando emoción violenta. Por haber ocurrido dentro de un barrio cerrado, algunos medios presentaron el caso como un femicidio “VIP”  

(Buenos Aires, 28 de agosto de 2015) - El 21 de agosto, Claudia Schaefer fue asesinada por su esposo, Gustavo Farré, de quien se estaba divorciando. La pareja estaba reunida en su casa de un barrio privado de la localidad bonaerense de Pilar, junto a sus abogados y la madre de él, con la intención de hablar sobre la separación de bienes y para que Schaefer pudiera retirar sus pertenencias de la casa que compartieron junto a su ex esposo. Cuando la mujer fue a buscar su ropa, Farré la siguió y tras encerrarse con ella en el vestidor, la atacó con dos cuchillos que había tomado de la cocina. Tras el asesinato, Farré no intentó escapar y se entregó a la policía.  

La noticia recorrió los medios nacionales y desde que se dio a conocer, se lo denominó como un caso de femicidio “VIP”, acaso por el perfil socioeconómico de sus protagonistas. Farré, un empresario que trabajó para grandes empresas, tiene una veta farandulera internacional que le dio al asesinato un toque extra para los medios. Al publicar la primera noticia del asesinato, Crónica comenzó su nota titulada Empresario farandulero le cortó el cuello a su esposa asegurando que el asesinato se debió a una discusión que la pareja estaba teniendo: “’Me tenés cansada’. Esas palabras podrían haber sido el detonante de la locura. Sólo una caminata desde la cocina hasta el vestidor le siguieron y, después, la tragedia”. 

La noticia recorrió los medios nacionales y desde que se dio a conocer, se lo denominó como un caso de femicidio “VIP”, acaso por el perfil socioeconómico de sus protagonistas. Farré, un empresario que trabajó para grandes empresas, tiene una veta farandulera internacional que le dio al asesinato un toque extra para los medios. Al publicar la primera noticia del asesinato, Crónica comenzó su nota titulada Empresario farandulero le cortó el cuello a su esposa asegurando que el asesinato se debió a una discusión que la pareja estaba teniendo: “’Me tenés cansada’. Esas palabras podrían haber sido el detonante de la locura. Sólo una caminata desde la cocina hasta el vestidor le siguieron y, después, la tragedia”.

El comentario que reproduce Crónica como desencadenante del ataque parece insinuar que el asesinato fue de alguna manera buscado por la propia víctima: ella provocó al hombre a tomar un cuchillo y asesinarla. En un sentido similar fue la justificación inicial presentada por Gustavo Álvarez, abogado defensor de Farré  quien aseguró que su cliente actuó bajo “emoción violenta”, una posibilidad excluida por el Código Penal ya que no se permite su aplicación en casos en que previamente se hubieran cometido actos de violencia contra la mujer víctima (artículo 80, último párrafo, del Código). 

De los cuatro medios monitoreados por ELA, tanto Página12 como Clarín mencionaron que Schaefer fue víctima de violencia por parte de Farré. En la nota titulada El cuchillo como argumento final de Página12 se toma las frases de una empleada de la pareja: “En diálogo con un canal de televisión, una mucama que trabaja en el departamento de Libertador y Tagle aseguró que la mujer era víctima de violencia. ‘El era un cargoso, celoso, la maltrataba todo el tiempo, había gritos constantes. Hace mucho que ellos no dormían juntos’, contó la empleada”. Por su lado, en la nota 20 minutos fatales: discutían el divorcio, la encerró en un vestidor y la mató, escribieron: “La mujer evidentemente le tenía miedo: lo había denunciado por violencia de género en una fiscalía de la ciudad. Incluso Farré tenía una orden de restricción de acercamiento de la Justicia, es decir, no podía intentar verla ni acercarse ni comunicarse con ella”.

El 24 de agosto, Clarín publicó una nota titulada Crimen del country: 20 días antes, la mujer denunció que sufrió diez años de violencia, donde expusó que la víctima había concurrido a la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia para denunciar los maltratos recibidos por parte de Farré. Días más tarde, el 27 de agosto, el mismo diario publicó otra nota donde consultaron con especialistas en violencia de género que enumeraron los distintos momentos que son de riesgo para una mujer en una situación de separación. “Cuando una mujer decide salir del círculo de violencia, hay situaciones precisas que disparan el riesgo de que esa violencia que se venía cocinando lentamente llegue a su punto de ebullición: el femicidio. El primero de esos momentos ‘de altísimo riesgo’ es el de la denuncia”, comienza la nota titulada Femicidios: es “altísimo” el riesgo en el momento de retirar pertenencias.

Los resultados de la autopsia revelaron que la mujer se defendió del ataque y que el hombre siguió apuñalándola una vez muerta. También lograron demostrar que la atacó por la espalda. Solamente cuando se  conocerieron las denuncias de Schaefer se comenzó a cuestionar el atenuante de emoción violenta presentado por uno de los abogados de Farré. La información más reciente da cuenta de elementos que indican que Farré planeó el asesinato e incluso buscó un abogado que pudiera defenderlo una vez cometido el crimen.

Es posible que el caso tomara gran relevancia pública para los medios de comunicación por el contexto en que se dio: una casa en un barrio privado exclusivo, un profesional con trayectoria en empresas importantes,  en contacto con famosos nacionales e internacionales. Muchos medios mostraron una actitud amarillista,  al indagar sobre la vida privada tanto de la víctima como del victimario, publicando imágenes de eventos a los que habían concurrido y personas famosas con las que se había fotografiado.

Tanto Clarín como Crónica utilizaron una foto de Farré al momento de ser detenido para ilustrar las noticias sobre el crimen. En la imagen se ve la cara del asesino mirando a cámara, ensangrentado y con las manos en la espalda. Crónica la utilizó dentro del diario, pero Clarín decidió publicarla en tapa.

La inclinación por denominarlo un femicidio “VIP” parece mostrar cierta sorpresa por el escenario en donde ocurrió el asesinato, reiterando la érronea creencia de que la violencia contra las mujeres tiene lugar principalmente en los estratos socioeconómicos más bajos. Muy por el contrario, las estadíticas recientes de una encuesta realizada por el Gobierno de la Ciudad y ELA en el área metropolitana muestra que no hay diferencias significativas entre las mujeres que declaran haber sufrido violencia psicológica, física o sexual alguna vez en su vida, pertenientes a niveles educativos bajos, medios o altos. En la encuesta -realizada sobre 1003 casos en la Ciudad de Buenos Aires entre noviembre de 2014 y enero de 2015- se indagaba sobre las experiencias de violencia, que según las mujeres entrevistadas sólo habían denunciado ante diversas instituciones en menos del 15% de los casos. 

El gran desafío de las políticas públicas es lograr establecer mecanismos adecuados y eficientes para recibir denuncias y brindar protección a las mujeres, de todas las edades y niveles socioeconómicos, antes que sea demasiado tarde.

 

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