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Clarín. Sociales. 03/09/2015

A 3 meses del #NiUnaMenos, se registraron otros 30 femicidios

 

Un drama que no tiene freno. Son los casos que publicó Clarín tras la marcha multitudinaria. El Gobierno aún no lanzó el plan que prometió.

Por Mariana Iglesias

Tres meses atrás, 300.000 personas se apiñaron en la plaza frente al Congreso bajo una consigna radical: #NiUnaMenos. Un pedido urgente, sin matices. Ese 3 de junio, los carteles, las palabras, la presencia y también el silencio, exigían ponerle un punto final a los asesinatos de mujeres. No bastó el grito colectivo. Los femicidios siguieron como si nada hubiera ocurrido. Sólo en este tiempo fueron asesinadas al menos 30 mujeres. El número es absolutamente arbitrario porque son sólo los asesinatos que publicó Clarín. Las muertas deben ser muchas más. 

“Seguro que son muchas más. En agosto hubo una mujer muerta casi todos los días. Es lamentable, y esto va a seguir así hasta que no hayan políticas públicas”, dice a Clarín Ada Rico, de La Casa del Encuentro, la asociación civil que hace las únicas estadísticas del país, y que muestran que en Argentina hay un femicidio cada 30 horas. 

Horacelia Génesis tenía 16 años y un bebé de siete meses. Su pareja la descuartizó y tiró su cuerpo en bolsas de basura desperdigadas por Posadas. Josefina López tenía 17 años. El novio de su tía la descuartizó y la enterró en un descampado de Concordia. Yésica Estrada tenía 16 años y un embarazo de dos meses. Su pareja la asfixió en su casa de Orán, Salta. Dominga Montiel (45) vivía en San Cosme, y su pareja la estranguló. A María Marta Somoza (51) su novio le disparó en la calle, en Temperley. Claudia Schaefer, Paola Tejeda, Ada Alvarez, Liliana Ortega. María Rojas. Nadia Carmouze. Natalia y su hija Bianca, de 5 años. Nélida Mendia, Laura Moyano, Gabriela Zurita, Belén Morán, Adriana González, Verónica Di Bernardi, Claudia Salgán, Micaela Gaona, María de los Angeles Corvalán. Gladys Robledo, Yolanda Mamani, Viviana Himelfarb, Luciana Ferreyra. Quemadas. Degolladas. Baleadas. Apuñaladas. La mayoría de sus asesinos eran sus parejas. Muchos de los asesinos eran los padres de los hijos de esas mujeres. 

“A tres meses del acto del 3 de junio, aún no se presentó el Plan Nacional de Acción para la Prevención, Asistencia y Erradicación de la Violencia contra las mujeres. Sigue sin haber estadísticas oficiales. Sigue sin implementarse plenamente la ley 26.485. La Argentina firmó la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer de Belem Do Para, donde los Estados convienen en adoptar sin dilaciones políticas contra la violencia machista. La única forma de terminar con la violencia contra las mujeres es comenzar por cumplir los compromisos asumidos”, dice el comunicado del grupo organizador de #NiUnaMenos.

Ante el insistente pedido de 27 organizaciones civiles que exigían la presentación del Plan (La Ley que lo estipula es de 2009), la titular del Consejo Nacional de las Mujeres, Mariana Gras, aseguró hace un mes que estaba “en ejecución”, y que en dos días lo iba a presentar. No lo hizo. Clarín llamó a Gras infinidad de veces. No contesta.

“Para terminar con la violencia hacen falta políticas –dice Natalia Gherardi, del Equipo Latinoamericano de Género–, que sea tema de agenda y que se trabaje en serio”.
#NiUnaMenos sirvió para que las mujeres tomaran conciencia. Por ejemplo, aumentaron el 20% las denuncias en las 112 comisarías de la Mujer y la Familia de la Provincia de Buenos Aires. Hubo más de 50 mil llamados para denunciar violencia familiar, de género y abuso sexual. Sigue faltando la respuesta del Estado.

 
 

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