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Mujeres, arrepiéntanse 

 

El Papa Francisco instó, a través de una carta,  a que los sacerdotes perdonen a aquellas mujeres que se hicieron un aborto si están “arrepentidas de corazón”. El perdón tiene tanto fecha de inicio como de vencimiento, ya que será durante el año del jubileo. 

(Buenos Aires, 25 de septiembre de 2015) - El 8 de diciembre se dará comienzo al año de la Misericordia o año del jubileo y una de las medidas tomadas por el Papa Francisco es absolver del “pecado del aborto” a aquellos que hayan tenido participación en su práctica. Este perdón será otorgado a mujeres, médicos/as, enfermeros/as o acompañantes que hayan estado relacionados con la interrupción de un embarazo, siempre y cuando estén “arrepentidos de corazón”.

En el pasado la realización del aborto tenía como consecuencia la inmediata excomulgación de la Iglesia y el perdón solo podía ser otorgado por obispos, lo cual implicaba, para aquella mujer que lo buscara, un camino burocrático agotador. Esta nueva medida tomada por el Papa fue recibida como uno más de sus gestos de apertura de la Iglesia: el aborto sigue siendo pecado, pero la religión está dispuesta a perdonarlas y eliminar ese antecedente cuando hay arrepentimiento. 

La noticia se vio reflejada en los medios argentinos y se destacó la actitud conciliadora de Francisco y lo positivo de la noticia. De los cuatro diarios monitoreados (Clarín, Crónica, La Nación y Página12), solo Clarín se comunicó con una organización feminista: la Fundación para Estudio e Investigación de la Mujer (FEIM). En la nota titulada Un nuevo gesto del Papa autoriza a los sacerdotes a perdonar los abortos Mabel Bianco opinó que “el Papa hizo lo que la Iglesia católica siempre debió haber hecho” y aclaró que “independientemente de las creencias religiosas, las mujeres cuando deciden abortar, lo hacen”.

Pero es importante aclarar que el aborto es un derecho que las mujeres tienen para decidir sobre sus propios cuerpos, que en Argentina es legal en ciertas circunstancias: cuando hay peligro para la vida, para la salud integral o cuando el embarazo ha sido producto de una situación de violencia. Un derecho que en estos momentos, salvo contadas ocasiones, les es negado. Las mujeres que logran acceder a esta práctica, no se arrepienten ya que no toman la decisión en forma ligera. Más allá de la relevancia que sin duda puede tener para las mujeres que profesan la religión católica, el ofrecer un perdón es suponer que la mujer tiene culpa por sus acciones. En consecuencia, se culpabiliza a la mujer por una decisión que tomó sobre lo más fundamental que tiene: su cuerpo. 

En el suplemento Las12 de Página12, Luciana Peker escribió una nota titulada El efecto Francisco donde comenta: “La Iglesia no puede decidir sobre la vida o la muerte de mujeres. Pero, para algunas, la decisión vaticana puede implicar un alivio”. Cita el ejemplo de las integrantes de la organización Católicas por el Derecho a Decidir, quienes aseguran que las declaraciones del Papa son un avance de la jerarquía de la Iglesia frente al aborto y demuestra una postura más flexible ante la construcción del pecado y su conexión con el aborto.

La nota de Peker es la única que analiza lo que significó la unción de Bergoglio para el debate del derecho al aborto. En la nota entrevistó a  Daniel Jones (especialista en el cruce entre religiones y aborto) quien asegura que “desde la unción de Bergoglio como Papa en marzo de 2013, su creciente legitimidad parece haber colaborado en los retrocesos en el debate sobre la legalización del aborto en Argentina. El efecto Francisco más fuerte a nivel local es haber reavivado la cercanía entre buena parte de la dirigencia política y la jerarquía de la Iglesia Católica”.

Por su parte, Marta Alanis, integrante de Católicas por el Derecho a Decidir y de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, explica que “hay un autodisciplinamiento a la jerarquía católica y no hay voluntad política. Es compleja la situación pero este es el momento para avanzar y, por eso, hay que presionar”.

En su nota titulada El Papa autorizó a absolver el pecado del aborto en el Año de la Misericordia La Nación explica: “Francisco es el primer papa no europeo en 1300 años y se ha caracterizado por su tolerancia hacia temas tabú o irritantes para los sectores más conservadores”. Alrededor de Bergoglio existe una creencia de verlo como el Papa diferente que abre las puertas de la Iglesia. Se lo menciona como un sacerdote que favorece el dialogo, cuando en Argentina siempre fue un tope a todo tipo de debate controvertido para los factores conservadores de la Iglesia.

Las declaraciones del Papa sin duda generaron revuelo en los movimientos feministas. Por un lado se reconoce que se demuestra una actitud positiva hacia las mujeres que decidieron abortar y aquellos que las ayudaron. A su manera buscan perdonarlas, aunque estigmatizándolas y culpabilizándolas. Ellas serían responsables de un homicidio en vez de ejercer su voluntad y derecho sobre su cuerpo. En Argentina, las declaraciones de Francisco  también tienen un peso importante. . Sin embargo, no podemos decir que sean una novedad las resistencias de ciertos sectores políticos a debatir sobre la interrupción voluntaria del embarazo y a tratar seriamente el proyecto de legalización de esta práctica presentado por la Campaña Nacional. Son resistencias de mucho tiempo antes del llamado “efecto Francisco”. 

 
 

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